
En una pequeña iglesia cerca de la frontera que divide Estados Unidos y Canadá, voluntarios con ropa de trabajo y botas llenas de lodo se mueven de un lado a otro por los pasillos con ropa donada, comida, productos de higiene y limpieza.
Hace dos días, la Iglesia Cristiana Adventista de Sumas estaba parcialmente bajo el agua después de que, entre domingo y lunes, casi 10 pulgadas de agua cayeran en el área en 48 horas. Los sedimentos del río todavía manchan las tablas del suelo.
“En el pasado esta propiedad siempre ha sido el refugio de la ciudad”, aseguró Carl Crouse, el pastor de la iglesia de Sumas, mientras dirigía a los voluntarios que clasificaban las bolsas con donaciones para su distribución.
“Teníamos 80 personas aquí (durante la inundación) y tuvieron que ser evacuadas. El agua solo empezó a entrar”, añadió.
Este rincón al noreste de Washington ha sido duramente golpeado por desastres naturales y algunos residentes y autoridades culpan al cambio climático. En junio, la región sufrió una mortal ola de calor, una histórica sequía en el verano y ahora lluvia sin precedentes.
Columbia Británica se ha enfrentado a temporadas de incendios récord en los últimos cinco años, lo que puede desestabilizar el suelo y hacer que los escombros se deslicen con lluvias intensas.
“Existe la posibilidad de que esto vuelva a suceder en el próximo invierno, es una posibilidad real”, advirtió Jerry Debruin, jefe del Distrito 14 de Bomberos del condado de Whatcom en Sumas.
