
Desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo, la migración en la frontera sur de los Estados Unidos ha aumentado a niveles no vistos en décadas.
Los cruces en los últimos dos meses han eclipsado las altas cifras del verano pasado, y los funcionarios esperan que la tendencia continúe, aunque, con las restricciones por la pandemia aún vigentes, casi no hay acceso al asilo.
La gran mayoría de los migrantes cruzan a Estados Unidos en puntos entre los puertos de entrada oficiales, cruzando la frontera caminando o vadeando, nadando o flotando a través del Río Grande, casi siempre bajo la vigilancia de guías contratados en México aprobados por carteles.
En ocasiones, los funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza han invitado a algunos a caminar a través de puentes peatonales desde México, por mucho, la ruta más segura y ordenada.
Lea más en The New York Times

