
Debido a los «salarios de hambre» de apenas 130 bolívares (tres dólares mensuales), que perciben desde hace casi cuatro años gran parte de los trabajadores públicos en Venezuela, siguen a la espera de un aumento salarial.
Por: Luz Dary Depablos | Corresponsalía lapatilla.com
Aunque también reciben un «bono de guerra económica y cesta tickets», estos montos no representan un valor agregado a las vacaciones, a la antigüedad o a los aguinaldos de los trabajadores. «Se vuelven sal y agua», aseguró Melquiades Delgado, secretario general de la Federación de Trabajadores del estado Táchira.
Delgado indicó que los empleados públicos se mantienen a la expectativa de un anuncio de incremento salarial, a fin de no seguir desertando de sus puestos de trabajo y migrando a otros países de la región.
Igualmente, recordó que el Centro de Análisis de la Federación Venezolana de Maestros, considera que los venezolanos necesitan casi 500 dólares, es decir, unos 216 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria.
Enfatizó que la mayor preocupación sigue siendo el área de la salud y la educación, pues de presentarse una nueva diáspora de trabajadores públicos, los más afectados seguirían siendo los pacientes en los centros de salud y los escolares en los planteles educativos al quedarse sin asistencia y sin quien los enseñe en las aulas de clase.
Pide a las autoridades gubernamentales que se ordene lo más pronto posible un incremento salarial, acorde a la realidad económica que se padece en el país.
