"Estamos encerrados en casa": El miedo a la deportación se extiende entre los inmigrantes de Chicago - LaPatilla.com

“Estamos encerrados en casa”: El miedo a la deportación se extiende entre los inmigrantes de Chicago

Jesus López, migrante latinoamericano, con su madre en su casa en Chicago, Illinois, en 2022.
Foto: AP

 

El estado de ánimo de los residentes en los barrios de inmigrantes de la periferia de Chicago ante la ofensiva de la Administración de Donald Trump contra los sin papeles abarca todas las escalas del miedo: del recelo al pánico que paraliza. En Hermosa, de mayoría hispana, no se ve un alma por las calles, ni un transeúnte, esos nuevos parias de la civilización, los que carecen de carro en un país construido para el automóvil. También están vacías las marquesinas de las paradas del autobús, los contados parques, de césped raído y quemado por la nieve, y los negocios: taquerías y pupuserías que parecen transparentes al trasluz de sus escaparates desiertos.

Por El País





María, mexicana sin papeles pese a llevar 30 años en Estados Unidos, confiesa que sale a comprar o a la lavandería a primerísima hora, y que evita desde hace una semana los centros comerciales y “los lugares con gran concentración de gente, porque los agentes del ICE [siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] se centran ahí”. Cada comisaría del ICE, 25 en todo el país, ha recibido órdenes de efectuar al menos 75 detenciones diarias. La primera semana de Trump en la Casa Blanca se ha saldado con más de 3.500 arrestos, de los que 1.179 fueron practicados en 24 horas.

Para María, los agentes del ICE, encargados del registro e identificación de extranjeros en la primera parte de la ofensiva —teóricamente dirigida a migrantes con antecedentes penales—, “no distinguen entre buenos y malos”. “¿Sabe usted? Yo no veo mal que expulsen a los delincuentes, pero somos muchos los que nos ganamos la vida honradamente y contribuimos a la economía de este país con nuestros impuestos”, añade. Como única salvaguarda, María dispone de su carné de identidad del Estado de Illinois, su número de la Seguridad Social, el permiso de conducir y una licencia de VTC, renovada anualmente, pero todo esto, reconoce, no le serviría de nada “si se ponen las cosas feas”. “Porque papeles, los de verdad, no tengo, ni yo ni ninguno de mis hermanos”, explica.

De ahí su encierro, por miedo a un encuentro fortuito con los migras, los agentes de inmigración: el azar acrecienta la sensación de miedo. “Gracias a la pandemia aprendimos a mantener la despensa surtida, por eso no nos está costando estar encerrados en la casa. Si nos falta algo, salimos a la calle como si fuéramos de perfil, procurando que nadie nos vea… Yo tengo que seguir trabajando, pero empiezo mi jornada a las seis de la mañana y no creo que a esa hora me vaya a encontrar al ICE, aunque nunca se sabe…”.

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