
–En una entrevista el Cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de la arquidiócesis de Caracas, compartió su visión sobre la canonización de San José Gregorio Hernández, el primer santo venezolano.
Por lapatilla.com
Para Porras, este acontecimiento no solo representa una victoria para la Iglesia venezolana, sino un momento de gran alegría para los creyentes de todo el mundo.
Un santo de hoy y para hoy
“Estamos recogiendo lo que sembró José Gregorio durante su vida, los frutos de su entrega y devoción a Dios y al prójimo. Lo que gritaba la gente cuando él murió, ‘¡es nuestro!’, es ahora más que nunca cierto. José Gregorio Hernández es nuestro, pero no solo porque lo llevamos en el corazón, sino porque ahora se convierte en un intercesor para el mundo entero”, afirmó el Cardenal Porras, destacando que la canonización del médico y beato venezolano es un acto significativo no solo para Venezuela, sino para toda la Iglesia Universal.
A lo largo de la entrevista, el Cardenal destacó el carácter de San José Gregorio como un modelo de humildad y servicio. “Él es un santo de hoy, un santo para este tiempo, un hombre cuya vida de fe y servicio al prójimo tiene un mensaje profundamente vigente”, subrayó. Para Porras, su canonización representa un “regalo para la Iglesia Universal” que se celebra con alegría, no solo por los venezolanos, sino por todos aquellos que encuentran en su vida un ejemplo de amor y dedicación a los demás.
La devoción como clave de su santidad
Uno de los temas centrales de la conversación fue la devoción popular que rodea a San José Gregorio Hernández. El Cardenal Porras destacó que no ha sido solo la figura del Papa ni de las autoridades eclesiásticas quienes han impulsado este proceso, sino la devoción genuina del pueblo venezolano, y de muchos en el mundo, que ven en él un modelo a seguir. “La devoción de la gente, las oraciones, las obras de caridad, todo lo que se ha sembrado a lo largo de los años, ha sido clave para que hoy celebremos la santidad de José Gregorio Hernández”, comentó.
Para el Cardenal, la canonización de Hernández tiene un significado especial: “Es una vía abierta por la fe de muchos, por las personas que lo acompañaron en vida, que lo admiraron y que han hecho de su memoria un ejemplo de vida. Hoy, no estamos recogiendo solo lo que nosotros sembramos, sino lo que otros, desde hace más de un siglo, han puesto para que José Gregorio se convierta en un santo para el mundo.”
La responsabilidad de ser testigos del santo de nuestro tiempo
El Cardenal también reflexionó sobre la responsabilidad que trae consigo la canonización, especialmente al mirar hacia el futuro. “Al firmarse este decreto, viene una gran responsabilidad. No solo sobre nosotros, sino sobre toda la Iglesia, en la preparación para la canonización en Roma. Es un acto que nos lleva a pensar en la universalidad de este santo”, expresó, anticipando la gran ceremonia que tendrá lugar en el Vaticano y en la que espera que muchos de los venezolanos puedan participar.
“Imaginemos lo que significa ver el estandarte de nuestro santo en Roma, en el Vaticano, no solo para los latinoamericanos, sino para el mundo entero”, agregó el Cardenal Porras, refiriéndose a la importancia de que San José Gregorio Hernández sea conocido en continentes como África, Asia y Oceanía. “Este es un santo del presente, que demuestra el valor de un hombre bautizado, profesional y entregado, que supo trabajar con personas de diferentes creencias y trasfondos, pero siempre con una gran fe y un servicio al prójimo”.
Un llamado a la acción
Finalmente, Porras hizo un llamado a los fieles para que sigan el ejemplo de San José Gregorio, especialmente en tiempos difíciles. “Tenemos que multiplicar las obras de servicio a los más necesitados: los niños de la calle, los enfermos, los discapacitados. Necesitamos construir un mundo mejor, y el ejemplo de José Gregorio nos impulsa a hacerlo”, concluyó el Cardenal, resaltando que la santidad no solo se celebra, sino que se vive a través de las obras de misericordia y la lucha por un mundo más justo y equitativo.
La canonización de San José Gregorio Hernández no solo representa un hito en la historia de la Iglesia venezolana, sino un mensaje de esperanza y un recordatorio de que la fe, el servicio y la dedicación trae sus frutos y recompensas.
