El largo camino al altar de José Gregorio Hernández y los milagros que lo hicieron santo - LaPatilla.com

El largo camino al altar de José Gregorio Hernández y los milagros que lo hicieron santo

El proceso de canonización del primer santo venezolano duró 76 años y requirió pruebas rigurosas por parte del Vaticano (EFE/ARCHIVO)

 

En Venezuela, José Gregorio Hernández era santo antes de ser santo. El “médico de los pobres” ya era venerado por todo un pueblo desde hace décadas. Su imagen se encuentra desde siempre en hospitales, iglesias, casas humildes y consultorios médicos. Se le reza con la certeza de que su intercesión puede obrar lo imposible. Para muchos, su canonización es solo un reconocimiento tardío de lo que el pueblo creyó desde el día de su muerte el 29 de junio de 1919.

Por Infobae





En las calles, su devoción se entrelaza con la religión popular, lo que se cree fue en realidad la causa de la larga espera por su canonización. En barrios de toda Venezuela es común ver pequeños altares improvisados donde la figura solemne de Hernández, con su traje negro y sombrero, aparece junto a santos de la Iglesia católica o de imágenes representativas de divinidades yoruba. En el culto a María Lionza, por ejemplo, el médico es considerado un espíritu protector dentro de la “Corte Médica”, grupo de almas elevadas que, según la creencia, auxilian a los enfermos. En algunos lugares, su estampa comparte espacio con José Martí, Simón Bolívar y hasta la Virgen de Coromoto.

Su santuario en Isnotú, el pueblo trujillano donde nació en 1864, es testimonio de su arraigo en el corazón de los fieles. Miles de placas cubren sus paredes, todas con un mensaje repetido: “Gracias por el favor concedido”. Allí, la fe se respira. Se ven muletas abandonadas por quienes afirman haber recuperado la movilidad, retratos de niños sanados contra todo pronóstico, cartas de agradecimiento de familias que aseguran que el médico obró en sus vidas.

Pero si la devoción popular lo elevó a los altares del pueblo, la Iglesia requería pruebas. Y fueron dos milagros, reconocidos tras rigurosos estudios, los que finalmente llevaron a José Gregorio Hernández al altar de la santidad oficial.

Yaxury Solórzano: la niña que volvió a vivir

Marzo de 2017. En un camino rural del estado Guárico, una niña de 10 años, Yaxury Solórzano, recibe un disparo en la cabeza durante un asalto. Su madre, desesperada, la lleva al hospital más cercano. Los médicos logran salvarla, pero advierten lo inevitable: si sobrevive, quedará con graves secuelas neurológicas. No podrá hablar, caminar, sostener un lápiz en la mano.

No hay nada más que hacer”, sentencia un doctor.

Pero la madre no se rinde. En la sala de espera, reza con fervor. Implora a José Gregorio Hernández, ese médico al que ha encomendado su salud toda la vida. Le pide lo imposible.

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