Deportaciones de Trump que no hacen ruido: procesos administrativos automáticos contra venezolanos - LaPatilla.com

Deportaciones de Trump que no hacen ruido: procesos administrativos automáticos contra venezolanos

Fotografía cedida por la Presidencia de El Salvador de un supuesto miembro de la banda Tren de Aragua en una cárcel antiterrorista. Foto: PRESIDENCIA DE EL SALVADOR

 

La imagen de la cuerda de presos de cráneo rapado y mono blanco, conducidos como reses en una prisión salvadoreña con apariencia de hangar, es ya la foto fija de la salvaje agenda migratoria de la Administración de Donald Trump. Los detenidos, venezolanos supuestamente vinculados a la banda criminal Tren de Aragua, encarnan el empeño del presidente de limpiar EE UU de extranjeros condenados de antemano y sin pruebas por el Gobierno que dirige. Además de generar un conato de crisis constitucional que aún colea, al desafiar las órdenes de un juez que bloqueaba la expulsión, la instantánea ha contribuido a criminalizar aún más al colectivo más vulnerable de todos cuantos se exponen a ser deportados: los venezolanos, sin asistencia consular desde que en diciembre de 2018 Caracas y Washington rompieran relaciones diplomáticas, y además carentes de arraigo por haber llegado a EE UU recientemente. No pocos se preguntan si Washington se habría atrevido a escenificar de igual manera la expulsión colectiva de mexicanos, por ejemplo, por citar la comunidad más numerosa de potenciales blancos.

Por El País 





“Si por tatuajes fuera, yo soy el candidato número uno a la deportación”, bromea Fernando (nombre supuesto), señalando los numerosos dibujos que le reptan por el cuello, la imaginería habitual de los malandros (delincuentes). Fernando es voluntario en Aid for Life, una de las ONG que ayudan a los miles de compatriotas llegados como él a Nueva York desde la primavera de 2022. En su sede del Soho, abogadas como Ana Maldonado-Alfonzo velan por que sus compatriotas en proceso de regularización (por petición de asilo o como beneficiarios de protección temporal, TPS en sus siglas inglesas) no falten a una sola vista ante el juez de inmigración: no comparecer activa automáticamente una orden de deportación.

Porque, además de expulsiones mediáticas como la citada, de la que saca especial provecho el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, otro tipo de amenaza se cierne sobre aquellos que, por miedo, dejadez o causa mayor, olvidan presentarse ante el juez. “La gente tiene terror a salir a la calle, pero si no se presentan, se genera automáticamente la orden de deportación y no es fácil frenarla. Para reabrir el caso hay que justificar la incomparecencia, pero ¿cómo justificas el miedo? Si el motivo ha sido una enfermedad, debes presentar un reporte médico; incluso a veces les coincide otra vista a la misma hora en el ICE [siglas en inglés de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la policía migratoria] y de hecho no deberían faltar a ninguna de las dos, pero incluso eso se puede documentar…”, explica la abogada. “Pero ¿y el miedo?”. A veces, se trata simplemente de no haber entendido la citación, en inglés.

Trump tiene fijación con los venezolanos a raíz del desgraciado asesinato de la estudiante de enfermería Laken Riley en Georgia en 2024, a manos de un irregular que luego fue condenado a cadena perpetua. El Congreso aprobó en enero una ley que lleva el nombre de la víctima y que prevé la deportación de indocumentados con antecedentes. Fue la primera ley firmada por el republicano en su segundo mandato, y de ella se derivan los polémicos planes de expulsión a Guantánamo. Pero los efectistas vuelos a El Salvador responden a una antigualla, la denominada ley de Extranjeros Enemigos, de 1798, que se ha invocado por primera vez en tiempo de paz para justificar la repatriación de los 238 supuestos pandilleros.

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