Gerardo Lucas: Trinidad, tan cerca, pero tan lejos - LaPatilla.com

Gerardo Lucas: Trinidad, tan cerca, pero tan lejos

En mi juventud la isla de Trinidad era conocida como el lugar al que acudían los venezolanos para aprender el inglés. Tengo la impresión de que pocos coterráneos la conocían y hoy en día, aun menos, dada nuestras carencias económicas y las dificultades para viajar.

Trinidad y Tobago, para todos los fines políticos o económicos – quizás con excepción del oriente de nuestro país – podría bien estar, en otro planeta.

La historia nos recuerda que fue descubierta con Venezuela en 1498 por Cristóbal Colon en su tercer viaje, por lo tanto formaba parte de las posesiones españolas pertenecientes a la Provincia de Venezuela, luego, Capitanía General, y fue así hasta 1797. En 1796 España y Francia habían firmado el Tratado de San Ildefonso, una alianza militar contra Inglaterra, el imperio británico al tener noticias sobre el tratado, lo asumieron, convenientemente, como una declaración de guerra, y es entonces que se proponen arrebatarle a España las islas de Puerto Rico y Trinidad. Como Puerto Rico revestía mayor importancia para la corona española, sus esfuerzos bélicos se concentraron en su defensa, dejando más desprotegida a Trinidad, que cayó ante la fortaleza de los argumentos de la flota británica capitaneada por Sir Ralph Abercromby, finalmente, por el Tratado de Amiens, España se la cedió a Inglaterra. Desde entonces hemos seguido diferentes caminos.





Curiosamente existe una excepción. El gobierno venezolano obtuvo licencia para la explotación del gas en el mar territorial conjunto que existe entre Trinidad y Tobago y Venezuela. Este proyecto, recién firmado, permite a la British Petroleum y la estatal trinitaria NGC explotar el campo Cocuina-Manakin, específicamente el yacimiento de gas Dragon, donde la participación societaria es del 66% para Trinidad-Tobago y el 34% restante para Venezuela. Este convenio fue posible gracias al permiso concedido hace dos años por los Estados Unidos para poner en práctica este proyecto, que en la actualidad, está en suspenso después de que el gobierno norteamericano le quitara abruptamente la licencia a la Chevron.

Debemos recordar que hace unos años se tenían altas expectativas sobre la  explotación petrolera y gasífera en el vecino país. La realidad es que ha sido muy modesta. Entre 1984 y 2024 ha promediado 100 mil barriles diarios, y en este último año apenas alcanzaron los 50 mil barriles. En la actualidad, la producción de gas alcanza a unos 2000 millones de pies cúbicos diarios, lo que equivale, apenas, a 35.000 barriles diarios de petróleo.

El modesto proyecto gasífero conjunto queda sujeto a la incertidumbre que genera la administración Trump, al igual que los otros proyectos petroleros en Venezuela, después de que no se renovara la licencia de la Chevron, la más noticiosa.

La verdadera prueba para la administración Trump, serán las licencias de las empresas manejadoras de pozos como: la Schlumberger,  Halliburton, Baker Hughes, Weatherford International, y a las europeas ENI y Repsol, que trabajan con bajo perfil y que permiten al país producir y exportar los otros 700.000 barriles diarios que terminan fundamentalmente en la China. 

Amanecerá y veremos.

Gerardo Lucas. Economista e Historiador. [email protected]