Las mujeres de Carlos Lehder: quiénes fueron las compañeras de excapo del cartel de Medellín - LaPatilla.com

Las mujeres de Carlos Lehder: quiénes fueron las compañeras de excapo del cartel de Medellín

Carlos Lehder, exnarcotraficante del cartel de Medellín, no solo dejó un legado criminal, sino también una historia de amores intensos y trágicos – crédito Migración Colombia – Periódico Patria 1892/Facebook

 

Carlos Enrique Lehder Rivas, uno de los narcotraficantes más conocidos de la historia de Colombia y pieza clave en el cartel de Medellín, no solo dejó huella en el mundo del narcotráfico, sino en su vida personal. En su libro Vida y muerte del cartel de Medellín, publicado en 2024 por Penguin Random House Grupo Editorial, el excapo reveló detalles sobre las mujeres que marcaron su vida, desde sus primeras relaciones en la juventud hasta aquellas que lo acompañaron en los momentos más críticos de su carrera criminal.

Por infobae.com





Lehder, exnarcotraficante y exsocio de Pablo Escobar, regresó a Colombia el 31 de marzo de 2025, luego de 38 años y actualmente busca resolver su situación legal, en sus 75 años de vida llevó una vida sentimental tumultuosa hasta su captura y posterior extradición a Estados Unidos.

Durante ese tiempo, mantuvo relaciones con varias mujeres, al menos seis de ellas tuvieron un papel importante en su vida. Algunas compartieron momentos de lujo y poder, mientras que otras vivieron las sombras de la persecución y la clandestinidad.

Melody: el primer amor en Estados Unidos

La primera mujer que menciona Lehder en su libro es Melody, una joven estadounidense con la que compartió su juventud. Según su relato, ella provenía de una familia acomodada de Nueva York y con ella vivió en varias ciudades de Estados Unidos, como Miami y Los Ángeles:sin embargo, su relación llegó a su fin cuando la persecución contra Lehder se intensificó, lo que obligó a la joven a regresar con su familia.

“Chocolata”: la compañera en Cayo Norman

En su etapa en las Bahamas, donde Lehder convirtió Cayo Norman (Isla en las Bahamas) en un centro de operación del narcotráfico, estuvo acompañado por una mujer a quien llamaba “Chocolata”. Según el relato, ella era una mujer rubia y sofisticada, que incluso llamó la atención del primer ministro de las Bahamas.

No obstante, ante la creciente presión de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y el acoso a la isla, Lehder decidió sacarla de allí y enviarla a Medellín junto con su hija, a quien llamaba “su hija bahameña”.

“Ojitos”: la madre de su hija

En la misma isla, Lehder conoció a “Ojitos”, una mujer de Medellín cuya belleza, según su relato, lo “magnetizaba”. Después de convivir con él un tiempo, ella quedó embarazada. Aunque el entonces narcotraficante nunca pensó en formar un hogar, respetó la decisión de la mujer en ser madre y ella se trasladó a Málaga (España), donde dio a luz a la única hija reconocida del excapo, Mónica.

Lulú: el gran amor y su tragedia personal

De todas las mujeres en su vida, Lulú fue la más importante para Lehder. Nacida en Armenia (Quindío), compartió con él en su villa en Medellín y fue su refugio en medio del mundo violento en el que se movía. Según su testimonio en el libro, la joven era una mujer dedicada y atenta a sus necesidades, pero el excapo reveló un aspecto oscuro de su relación: ella era adicta al bazuco.

Lehder intentó ayudarla, sometiéndola a tratamientos con médicos y psiquiatras, y finalmente decidió enviarla a Armenia para iniciar un tratamiento psicológico con la esperanza de que superara su adicción. “Ella viajaría al día siguiente en mi avión a Armenia, a la finca cafetera de su familia. Lulú comenzaría tratamiento psicológico para reforzar su fuerza de voluntad”, narró Lehder en el mencionado libro.

El exnarcotraficante recordó que tuvo un profundo enamoramiento por la mujer, a quien le dedicó el capítulo titulado Mi Lulú: “Su nariz perfecta y sus hipnotizantes ojos color castaño me prodigaban intenso cariño. Sus preciosas facciones, adornadas por su brillante cabellera castaña, eran todo para mí (…) yo estaba inmensamente enamorado de ella, y ella lo sabía”.

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