José "Pepe" Mujica: De ser aliado de Chávez a condenar el autoritarismo de Maduro - LaPatilla.com

José "Pepe" Mujica: De ser aliado de Chávez a condenar el autoritarismo de Maduro

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El expresidente de Uruguay, José «Pepe» Mujica, falleció a los 89 años tras una larga batalla contra un cáncer de esófago. Conocido por su vida austera y su pasado como guerrillero tupamaro, Mujica dejó un legado político que impactó en América Latina. Sin embargo, en los últimos años, su cambio de postura hacia el régimen venezolano de Nicolás Maduro marcó una ruptura significativa con su histórica cercanía al chavismo, generando titulares y debates en la región.

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Durante su presidencia (2010-2015), Mujica mantuvo una relación estrecha con Hugo Chávez, a quien describió en 2013 como “el gobernante más generoso que he conocido”. Asistió a eventos en Caracas, incluyendo el entierro de Chávez, y defendió la cooperación económica con Venezuela, como el apoyo financiero a proyectos uruguayos. Sin embargo, tras la muerte de Chávez, Mujica comenzó a distanciarse del rumbo tomado por Maduro. En 2019, calificó al gobierno venezolano como una “dictadura” en una entrevista radial en Montevideo, señalando: “Es una dictadura, sí. Y en la situación que está no hay otra cosa que dictadura”.

Este viraje se intensificó en los últimos años. En 2024, Mujica criticó duramente las elecciones venezolanas del 28 de julio, afirmando en una entrevista con El País de Uruguay: “Lo que me revienta es cuando juegan a la democracia y hacen elecciones. Y, según el resultado, lo altero, hago fraude o me mando una cagada”. También expresó su descontento por la falta de respeto a la oposición, declarando en marzo de 2024: “Parece que juegan a la democracia, pero no juegan a la democracia”. Estas palabras reflejaron su rechazo a las prácticas autoritarias del régimen, a pesar de su renuencia inicial a usar el término “dictadura” de manera directa.

Mujica, quien siempre abogó por la no intervención en asuntos internos de otros países, aclaró en varias ocasiones que sus críticas no buscaban inmiscuirse en la política venezolana. “Doy mi opinión, pero no me meto”, afirmó en 2024, subrayando su postura de respeto a la soberanía. No obstante, su franqueza al calificar al gobierno de Maduro como “autoritario” y compararlo con una dictadura en febrero de 2024, lo convirtió en una voz disonante dentro de la izquierda latinoamericana, donde algunos líderes aún respaldan al régimen venezolano.