
En 1570, un francés fue arrestado por contrabandear correspondencia clandestina entre Francia e Inglaterra. Un comentario casual en el documento de su interrogatorio revela que también llevaba una bolsa de cuero “en la que había tres o cuatro docenas de bolas de lana para jugar al tenis”.
El término francés utilizado era “jeu de paume” (juego de palma). Este deporte se practicaba con la palma de la mano, a menudo enguantada, en lugar de con una raqueta. Esto evolucionó al juego que en inglés se suele llamar “real tennis” (un deporte distinto al tenis sobre césped que se juega actualmente en Wimbledon).
Al igual que las pelotas de tenis de verdad hechas a mano de hoy en día, eran más duras y de tamaño más variable que las pelotas de tenis normales, y por lo general no tan coloridas, aunque a veces presentaban un sencillo diseño pintado en el exterior.
Hoy en día, al tenis se le conoce como el “deporte de reyes”, elogiado por poner a prueba la agilidad y la destreza atlética.
La cancha más famosa de Inglaterra está en (el Palacio de) Hampton Court (a las afueras de Londres), pero muchas otras sobreviven en Reino Unido. Por ejemplo, hay una cerca de donde trabajo en la Universidad de Warwick, en Moreton Morrell, Warwickshire.
En el siglo XVI, el tenis atraía a los jugadores, lo que lo convirtió posteriormente en un objetivo para los puritanos. Se dice que Ana Bolena apostó en un partido que estaba viendo el día de su arresto. Y el rey Enrique VIII supuestamente jugó un partido el día que la ejecutaron.
Y si cabe duda de lo peligroso que podía ser el tenis, se le atribuyen varias muertes de miembros de la realeza en Francia.
El rey Luis X era un apasionado del “jeu de paume” y fue el primer gobernante en ordenar la construcción de pistas cubiertas y cerradas. Posteriormente, esta práctica se popularizó en toda Europa.
En junio de 1316, tras un partido particularmente agotador, se dice que Luis X bebió una gran cantidad de vino frío y murió poco después, probablemente de pleuresía, aunque existían sospechas de envenenamiento.
Asimismo, en agosto de 1536, la muerte del delfín (heredero al trono) de 18 años, el hijo mayor de Francisco I, se atribuyó a su secretario italiano, el conde de Montecuccoli, quien le había traído un vaso de agua fría después de un partido.
El conde fue ejecutado posteriormente a pesar de que una autopsia sugería que el príncipe había muerto por causas naturales.
Afortunadamente, el juego actual tiene muchos menos peligros: no existe el riesgo de ser golpeado por una bola llena de tierra ni el miedo a una retribución mortal después de vencer a un oponente de alto rango exhausto.
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