
La labor se centró en áreas donde el olor a descomposición guiaba a los rescatistas hacia posibles víctimas. Burnie Miller, bombero jubilado de 59 años, señaló una acumulación de árboles y ramas destrozadas de donde provenía un fuerte olor, y explicó que intentaban despejar los montones para facilitar el acceso del equipo.
Por Infobae
La magnitud de la tragedia provocada por las inundaciones repentinas en Texas ha sido catastrófico, alrededor de 161 personas permanecen desaparecidas solo en el condado de Kerr, según informó el gobernador Greg Abbott.
El estado ha confirmado al menos 120 muertes a raíz de las tormentas que elevaron el nivel del río Guadalupe 8 metros en menos de una hora.
Las inundaciones, que azotaron la entidad en el fin de semana festivo del Día de la Independencia, dejaron a decenas de familias en una situación peligrosa. El río Guadalupe se elevó cerca de 8 metros en menos de 45 minutos, devastando comunidades y campamentos de verano en la zona. Desde el viernes 4 de julio no ha rescatado a personas vivas, por lo que las labores se han concentrado en la recuperación de cuerpos y es allí donde el denso aroma de la descomposición está guiando a los equipos de rescate.
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