
A simple vista, Mary Mallon era apenas una figura anónima entre ollas y aromas de pan. Una cocinera cualquiera, realizando sus tareas en cocinas de la ciudad. Es que nadie sospechaba que, a su paso, dejaba un rastro invisible.
Por: Infobae
Entre 1900 y 1907 su trabajo tuvo gran éxito, ya que logró desempeñarse en siete casas de familias. Sin embargo, en cada una de ellas, la gente se enfermaba o moría. Cuando esto ocurría, Mary escapaba y conseguía trabajo en otro lugar.
Este modus operandi terminó cuando el Estado de Nueva York contrató a un investigador llamado George Soper. Cuando la encontró, Mary no dudó en enfrentarlo y amenazarlo. De todos modos, el hombre buscó identificar el origen de estos fallecimientos y la respuesta fue tajante: fiebre tifoidea. Mallon era portadora asintomática.
Cronología de un caso que marcó a la medicina
Mary Mallon era una inmigrante irlandesa que llegó a Estados Unidos en 1883 para desempeñarse como cocinera. Al principio vivió en Nueva York y Long Island. Ese fue el escenario de los primeros contagios. Pero al llegar 1907, ya sumaban 30 víctimas. Según detalló BBC, los primeros afectados atribuían sus dolencias a factores como el agua o la comida.
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