Con más de 900 muertos, el sur de Siria se desangra; Irán se encuentra a un paso de enfrentar una crítica crisis hídrica y la nueva advertencia de la administración Trump a Hamas para que libere a los secuestrados, son los temas macro que nos ocupan estos últimos días. Comencemos:
Los informes más cautos dan cerca de 600 muertos en Siria (sin contar las bajas en las fuerzas de Al Sharaa que se computan como grupos armados), mujeres violadas, niños asesinados y ejecuciones extrajudiciales. Sobre el sur de Siria el paso de las milicias pertenecientes a Al Qaeda e ISIS viene acompañada de beduinos, drusos y otros grupos armados independientes. Lo que queda claro, una vez más, es que es inútil esperar que la comunidad internacional pueda resolver esto. ¿Qué proyección nos muestra, hasta el momento, la intervención de Israel?; la defensa de los drusos se convirtió casi en una obligación moral para un país que encuentra en ellos una hermandad irrompible. El propio Netanyahu se refirió a los drusos como “nuestros hermanos”. Sin embargo, hay que prestar atención también en cómo se desenvuelve esta relación desde el lado druso que está dividido y hay líderes que no se sienten cómodos con aparentar una total dependencia con Israel. Veremos también cómo Israel puede equilibrar esto.
En otro orden de ideas, las altas temperaturas empujan al régimen de Khamenei a enfrentar una crisis hídrica histórica. La crítica situación llevó al gobierno de Teherán a imponer un día festivo nacional para preservar la energía y no caer en prolongados cortes como ocurrió en Diciembre pasado. El aislamiento del régimen iraní lo complica y mucho a la hora de negociar la importación de energía desde países vecinos que, hasta el momento, no responden a los llamados de Teherán. El pueblo iraní otra vez pagando las consecuencias de su nefasto régimen. No olvidemos que este régimen desde 1979, con el único objetivo de destruir a Israel e incendiar la región, gasta enormes cantidades de recursos en el sostenimiento de ramas terroristas dentro del Oriente Medio a costa de la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. Un colapso energético en Irán podría ser el catalizador del malestar y una “unificación” en la vulnerabilidad extrema del régimen de Khamenei que podrían activar las protestas e inestabilidad dentro del país. A mi juicio, esto es de cortísimo alcance en la situación actual.
Así mismo la administración Trump habla ahora a Hamás señalando que Israel tiene “un nuevo sentido de capacidad” para actuar en Gaza si los terroristas palestinos no liberan a los secuestrados y terminan la guerra. La espera por un acuerdo es ya un trauma en ambos lados. Hay optimismo para alcanzar un alto el fuego (liberación de secuestrados a cambio de la liberación de presos palestinos condenados en Israel) que permita traer a casa a israelíes secuestrados vivos. Sobre esto debemos tener siempre en claro dos cosas que son fundamentales: Primero que la cuestión de los secuestrados SIEMPRE atravesó a Israel y que, como toda democracia en sus límites contra grupos terroristas como Hamas, el factor político condicionó la estrategia. Esto es una realidad dada y, creo, que ineludible para Jerusalén. Segundo, que Hamás encuentra en los secuestrados un “seguro” frente a lo que es su también ineludible desaparición de la arena de Gaza. Esto último se dará, al menos, en la participación dentro del gobierno, pero nada nos garantiza que no sobrevivan como organización armada.
Sobre esto último Israel trabaja desde el primer minuto para que la Franja de Gaza no se transforme en una suerte de continuidad del sur del Líbano con un Hezbolláh que actuaba en paralelo al Estado libanés y acrecentaba un margen de maniobra como organización armada. No creo que el liderazgo de Hamás (el que está en Qatar y no aquellos que están en la Franja de Gaza) haga una incorrecta lectura del estado de cosas en la guerra: que el grupo terrorista está derrotado y su posibilidad de seguir gobernando Gaza es ahora nula.
Lo que el grupo terrorista está haciendo es “ajustar” cuentas y buscar conservar algo de poder de cara a la política palestina que también se está redireccionando. No descarto alguna insistencia de Irán a seguir “quemando las naves” dentro de Gaza aun con todo en contra. Cierro; la situación en Siria y Gaza encuentran el denominador común en el sadismo de los grupos salafistas. Estos elementos son productos inseparables del mundo islámico que sigue en silencio y no hace nada por su erradicación.
@J__Benavides
