Después del 27 de julio, llega el 28 de julio, un día que marca el inicio de una nueva etapa en la política venezolana. Este es un momento crucial, especialmente para los políticos, quienes deben reflexionar sobre su papel en la construcción de un país mejor. Durante los próximos cuatro años, las elecciones no estarán presentes en el horizonte, lo que implica que cada político y cada partido debe dedicar su energía a ser verdaderamente útiles para la ciudadanía. Esta es una reflexión obligada para quienes hacen de la política un apostolado de vida.
El hecho de que no habrá elecciones en Venezuela durante cuatro años debe ser un llamado a la responsabilidad. Este periodo ofrece una oportunidad única para que los políticos se enfoquen en lo que realmente importa: el bienestar del pueblo. La política no debe ser vista solo como un medio para alcanzar el poder, sino como un compromiso profundo con la sociedad. Cada acción y cada palabra debe estar orientada hacia la construcción de un futuro más esperanzador para todos.
En decenas de artículos de opinión, he compartido en numerosas ocasiones que ser ÚTIL es la mejor política. Este axioma no es solo un lema, sino una guía esencial para la acción política. Los políticos deben entender que su misión va más allá de las promesas vacías y las campañas electorales. Ser un apóstol de la política, implica una dedicación genuina al servicio de los demás, un compromiso diario para atender las necesidades y anhelos de la población.
Uno de los aspectos más importantes de la política es la cercanía con el ciudadano. A partir del 28 de julio, es crucial que los políticos salgan a la calle, se reencuentren con la gente de a pie y comprendan su realidad. La política debe estar en contacto con la cotidianidad de las comunidades, escuchando sus preocupaciones y acompañándolas en sus luchas diarias. Este vínculo humano es fundamental para una política que realmente busque el bienestar colectivo.
A partir del 28 de julio, los políticos tienen la oportunidad de engrandecer el sentido útil de la política. Esto significa que cada decisión, cada proyecto y cada iniciativa deben estar alineados con las verdaderas necesidades del pueblo. La política debe ser un instrumento para el desarrollo humano, la justicia social y la construcción de un país en paz. La utilidad debe ser el criterio que guíe nuestras acciones. La política no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un futuro mejor. Cada político tiene el deber de contribuir a la construcción de una Venezuela donde todos tengan acceso a oportunidades, donde se respete la dignidad humana y donde se promueva el bienestar general. La reflexión sobre la utilidad debe ser el motor que impulse a cada político a hacer de su labor un verdadero apostolado.
En resumen, ser útil es la mejor política. Esta premisa debe guiar a cada político en su accionar a partir del 28 de julio. En un momento donde las elecciones no son el foco, es esencial que los políticos se dediquen a servir a su comunidad, a reencontrarse con el ciudadano y a ser agentes de cambio en la cotidianidad de la vida venezolana. La política, entendida como un apostolado de vida, puede transformar realidades y construir un futuro esperanzador para todos. ¡Es momento de actuar!
@IvanLopezSD
