William Anseume: Educación testaruda - LaPatilla.com

William Anseume: Educación testaruda

El tan grave problema de la educación en Venezuela se profundiza día a día. Decae a pasos agigantados como el valor del bolívar. Los funcionarios y sus aplaudidores no encuentran ya que mecanismo inventarse para tratar de paliar la situación, en vista de que no están dispuestos, no lo están, a atender la problemática de fondo: inversión.

Maestros y profesores, tanto como las instituciones y los estudiantes, sufrimos las consecuencias de la desinversión prolongada. A esto se suma la persecución propia de un régimen autoritario. Nadie puede chistar siquiera. ¿Llevarles la contraria? Imposible. Tiene que ser lo que ellos digan y como lo digan, así salga afectado quien afectado salga. Han impuesto el miedo como el máximo control social, además.





Así, vemos infraestructuras desplomarse, literalmente. Basta acercarse al Pabellón de Biología de la USB. ¿Cómo buscan solventar la situación de la limpieza de los campus siquiera? Trayendo obreros «importados» que envían de alguna misión inventada al voleo, sin conocimiento del área que van a atender ni de nada del contexto, del entorno. Llegan, medio limpian y se van. Así luce como que el problema está resuelto. No lo está. No lo está. Tiene que haber obreros bien pagados en las universidades para que cumplan bien y diariamente su labor de valor incalculable.

Los sueldos ya sabemos. Vamos galopando para cuatro años sin ajuste. Meten lo que llaman retribución en un saco que ellos quitan o ponen según su conveniencia, aludiendo a su, propiciada por ellos, Guerra Económica. Igualan a todos: profesores, maestros, trabajadores y obreros, en un mismo monto que ni para comer alcanza, dando cuenta de la esclavitud moderna y de la explotación laboral que han impuesto como constante para el trabajo en general en el país.

Ahora sale un señor ministro a señalar que encontraron la panacea. Como los maestros y profesores necesitan otros trabajos para alimentarse, cuidar su salud y toda la protección social suya y de su familia; en lugar de procurar mejorar su situación desde el lado oficial, con un aumento atenido a la ley, a la Constitución, a los derechos humanos, a la OIT, que habla de trabajo decente, pues no. Se les ocurre la genialidad que nada les cuesta, porque cambiarán por becas miserables, de que sean los alumnos más «aventajados» quienes llenen los vacios. ¿Se imaginan? Piratería en ciernes, profundizada. Los «menos malos» se encargarán y, para ellos, para quienes dirigen la educación en Venezuela, asunto resuelto.

En las universidades, alerto, porque se lo tienen bien escondido con el secretismo habitual y con el silencio de los nada inocentes secuaces, se viene la reducción del pregrado en el tiempo, a cuatro años no más. Solo figuren en sus mentes esos alumnos de esos bachilleratos cursando solo cuatro años para hacerse profesionales. Detestan la educación y el trabajo. Ya lo he dicho. Lamento que se profundice al máximo ese desprecio.