Maduro y la lealtad, por Omar González Moreno - LaPatilla.com

Maduro y la lealtad, por Omar González Moreno

Nicolás Maduro clama por lealtad con un discurso quejumbroso y desgarrador, agradeciendo a lo que le queda de apoyo en la FANB y al pueblo, en una ilusión que solo existe en su imaginación.
Pero la verdad es que ya no cuenta con el respaldo de  combatientes convencidos, y mucho menos del pueblo que ha llegado al límite de su paciencia.
Sus palabras son un intento desesperado por detener la hemorragia de desertores que fragmentan y desgarran su régimen en pedazos cada vez más pequeños.
Mientras tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lo acorrala con contundencia.
En su anuncio, advierte que muy pronto pasarán de las palabras a los hechos para acabar con el Cartel de los Soles que el mismo Maduro dirige.
Maduro, por su parte, responde con insultos y desafíos extravagantes, pero su soliloquio no convence a nadie. Solo revela su miedo y desesperación.
La supuesta lealtad que él exige es solo una fachada: militares que graban videos forzados, el pueblo que marcha bajo coerción y redes sociales que estallan en críticas y denuncias.
Cada acto, cada desertor, cada denuncia, es un clavo más en el ataúd del chavismo agonizante.
Maduro puede gritar «leales» hasta quedarse sin voz, pero el eco de  las últimas decisiones de EEUU y la furia de una nación hambrienta y cansada resuena con más fuerza.
Es la voz del pueblo que ya no soporta más mentiras ni opresión.
Su régimen se desmorona ante los ojos de todos, y la lealtad que pide no es más que un reflejo de su propio miedo a la justicia y a la caída inevitable.
Venezuela no confía en promesas rotas. El tiempo de los valientes no es el de quienes permanecen sumisos ante un dictador acorralado, sino el de quienes luchan con valentía por la libertad real y la dignidad.