![]()
Hoy Venezuela atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia. El régimen de Nicolás Maduro, ilegítimo desde el fraude electoral del 2024, pretende arrastrar a nuestro pueblo hacia una tragedia aún mayor: armar civiles para convertirlos en carne de cañón en una guerra que no les pertenece.
Lo hemos visto antes en la historia. En Panamá, Manuel Antonio Noriega utilizó a civiles en batallones de choque para defender su dictadura. El resultado fue devastador: centenares de muertos inocentes, barrios enteros destruidos y un pueblo que pagó con sangre los caprichos de un narcotraficante. Hoy Maduro y su ministro de la Defensa buscan el mismo guion, imitando incluso a grupos terroristas como Hamas en Gaza que usan a civiles como escudos humanos.
¿A quiénes está armando Maduro?
Maduro no busca proteger a Venezuela. Pretende mantener su poder a toda costa. Por eso recurre a la miseria:
• Engaña a los ancianos que reciben una pensión de hambre equivalente a un dólar, ofreciéndoles migajas en forma de bolsas de comida o tragos de licor.
• Manipula a los más vulnerables de la sociedad, a quienes la revolución bolivariana empujó a la pobreza absoluta tras destruir a la clase media.
• Disfraza con uniformes de “milicianos” a lo que en realidad son grupos de choque al servicio de un dictador narcotraficante.
Esta estrategia es tan criminal como inhumana: convertir al pueblo en escudo humano frente a cualquier intervención militar, amedrentar a las Fuerzas Armadas legítimas y prolongar un régimen que solo ha traído hambre, exilio y muerte.
El prontuario del régimen
No olvidemos quién es Nicolás Maduro:
• Un narcotraficante acusado internacionalmente, cabeza del Cartel de los Soles, solicitado por la justicia de Estados Unidos.
• Un dictador ilegítimo, que se robó las elecciones de 2024 y se negó a rectificar cuando se le dio un año de plazo para abrir una transición.
• Un destructor del país, responsable del mayor éxodo humano de la historia de América, con millones de venezolanos vagando por el continente.
• Un criminal cómplice del terrorismo, que entregó pasaportes a iraníes, protegió a las FARC y al ELN, y permitió que mafias como el Tren de Aragua esparcieran violencia y asesinatos desde Chile hasta Estados Unidos.
• Un saqueador de la nación, sin rendición de cuentas sobre ingresos petroleros, mineros ni fiscales. Venezuela hoy no es un Estado: es un botín repartido entre mafias.
No repitamos la historia
Los venezolanos no debemos cometer el error del pueblo panameño bajo Noriega ni permitir que Maduro convierta nuestras calles en campos de batalla. La guerra moderna no se gana con escudos humanos: los criminales son neutralizados de manera quirúrgica, y los que pagan con sangre siempre son los inocentes.
Por eso, el camino correcto no es empuñar las armas para defender a un dictador. El camino es rechazar ser utilizados como carne de cañón. El pueblo debe recordar que los verdaderos ganadores de las elecciones fueron Edmundo y María Corina, y que lo único necesario es exigir que las Fuerzas Armadas restituyan el Estado de derecho.
Venezuela no necesita más mártires innecesarios. No más sangre derramada para sostener a corruptos. No más miseria disfrazada de patriotismo.
Lo que el país necesita es unidad civil y militar para decir basta. Basta de narcotraficantes en el poder. Basta de un Estado fallido sometido a mafias. Basta de un régimen que esclaviza al pueblo en la pobreza.
El deber histórico de este momento no es morir por Maduro, sino entregar a los delincuentes y recuperar la democracia. Solo así construiremos un futuro de dignidad y libertad.
Alfonzo Bolívar
