
Al menos 20 estados en EEUU, incluyendo Nueva York, Virginia, Arkansas y California, han formalizado prohibiciones o limitaciones sobre el uso de teléfonos celulares entre estudiantes de escuelas públicas, que abarcan todo el horario de clases y, en ciertos casos, la permanencia en el recinto educativo.
La medida responde a preocupaciones sobre el rendimiento académico y la salud mental, según informes oficiales y de medios como AP News y Reuters.
La decisión, que afecta principalmente a alumnos de educación básica y media superior, fue implementada tras la promulgación de nuevas leyes y órdenes ejecutivas a lo largo de este año y el anterior, impulsadas por demandas de padres, docentes y autoridades educativas.
Las políticas obligan a los alumnos a mantener los teléfonos guardados y apagados, con excepciones que solo aplican ante emergencias o para quienes requieren adaptaciones pedagógicas respaldadas por un diagnóstico médico. La normativa introduce procedimientos uniformes para permitir a las familias contactar con sus hijos en caso de incidentes graves, una exigencia recogida en la normativa de Nueva York.
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