
Cuando Pedro Colorado, de 30 años, llegó a la ciudad de México el pasado 4 de septiembre grabó un video: era su primer día como autodeportado; se le ve contento. “Finalmente ya no soy un inmigrante”, aseguraba. El miedo a ser detenido por su estatus migratorio, dice su familia, le provocó un episodio de depresión que lo motivó a regresar a México. Pero a cuatro días de su llegada fue hallado muerto.
“Estamos todos muy dolidos, mi mamá es la que está muy mal”, dijo Reyna Colorado, la hermana de Pedro en entrevista con Noticias Telemundo por videollamada desde Houston, Texas. “Él era muy querido por todos en la comunidad”.
Reyna relató que Pedro sufría de depresión desde la adolescencia por una serie de experiencias difíciles que vivió como inmigrante indocumentado y que tuvo problemas de abuso de sustancias. En los últimos 9 meses, aseguró, había estado sobrio y estable, pero el aumento en las redadas y persecución de migrantes durante la Administración de Donald Trump le habrían generado una recaída que lo impulsó a autodeportarse a México.
“Le vino la ansiedad de estar solo, de no ser aceptado. Tuvo una recaída aquí (Texas) y dijo: mejor me voy porque aquí si me detiene la policía me van a deportar, mejor me voy yo solo, me voy a autodeportar y a hacer algo de mi vida allá”, explicó.
Asegura que su hermano fue diagnosticado en Estados Unidos con depresión, pero que no tuvieron los recursos para pagar un tratamiento médico y que tampoco buscaron apoyos gubernamentales por su estatus legal.
“La depresión no lo dejaba. Lo intentamos ayudar, con la iglesia, nosotros. Duraba días, a veces un mes, sin que lo viéramos, sin salir del cuarto, no comía y bajó mucho de peso”, dijo.
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