De la medicina a dueña de cuatro locales: Una venezolana triunfa en Florida con sus Pastelitos Chips

De la medicina a dueña de cuatro locales: Una venezolana triunfa en Florida con sus Pastelitos Chips

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Cuando la zuliana María José Navarrete llegó a Estados Unidos, no pensaba en emprender. Menos aún que tendría la oportunidad de dirigir una empresa con múltiples locales, horarios de producción y un equipo que supera las 40 personas. Su formación era médica, un ritmo totalmente distinto, y su visión, en ese entonces, no iba más allá de estabilizarse en un nuevo país. Sin embargo, los retos, desaciertos y el trabajo desmedido, la motivaron a crear su propia receta para el éxito.

En medio de su segundo embarazo, necesitaba generar ingresos y tuvo la idea de preparar pasapalos desde la cocina de su apartamento con la ayuda de su esposo. Los primeros clientes fueron amigos y vecinos, pero aquella iniciativa improvisada se convirtió en una empresa consolidada. El experimento entre dos soñadores, ahora se traduce en Pastelitos Chips, una marca que no para de crecer y que está presente en la mesa de cientos de venezolanos y americanos en Florida.





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Graduada como médico en la Universidad del Zulia en 2015, Navarrete decidió emigrar junto a su esposo y bebé de dos años en busca de seguridad y oportunidades. “No fue fácil: fue un acto de valentía, pero también de esperanza. Buscábamos un país donde pudiéramos vivir en libertad, trabajar con dignidad y construir un futuro mejor para nuestro hijo”, reveló a La Patilla.

A pesar de su formación académica, siempre se caracterizó por el espíritu emprendedor. Desde pequeña, diseñaba pulseras, cintillos y collares, y más adelante descubrió su pasión por la cocina al preparar postres que vendía mientras estudiaba. Aseguró que esa experiencia cimentó lo que sería su camino hacia la creación de Pastelitos Chips.

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La idea del negocio surgió en 2017, cuando esperaba a su segundo hijo. “Exploraba una manera de aportar económicamente a mi familia sin dejar de estar presente en la crianza de mi bebé y de mi hijo mayor. Desde la cocina de mi apartamento en Orlando, comencé a preparar lo que más extrañaba de nuestra gastronomía venezolana, maracucha: pastelitos, tequeños y empanadas, sabores que para nosotros significan hogar”, relató.

La receta que cambió su destino

Navarrete inició ofreciendo sus productos a través de Instagram y por recomendación entre amigos. El crecimiento fue rápido gracias al boca a boca y al apoyo de la comunidad venezolana que transformaron aquel proyecto casero en un negocio rentable, novedoso y con estrategias para su expansión.

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El primer producto en comercializar fueron los pastelitos, en presentaciones de papa con queso, carne molida y pollo, rellenos que desde ese instante fueron una sensación, tanto así, que todavía son los más vendidos. El excelente servicio y la autenticidad de los sabores se convirtieron en el sello de Pastelitos Chips.

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“La reacción de la gente fue maravillosa: muchos me decían que al probarlos sentían que regresaban a su casa en Venezuela. Ese momento me dio la certeza de que estaba en el camino correcto y se convirtió en la misión de nuestra empresa: lograr que cada persona que pruebe nuestros productos, desde la atención hasta los sabores, se sienta como en casa”.

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La apertura del primer local en Orlando representó un gran logro y a su vez un desafío, pero la disciplina, perseverancia y enfoque de los criollos nunca les permitió rendirse. “No conocíamos a fondo las regulaciones, las licencias, las inspecciones ni el sistema empresarial americano, lo que nos llevó a un proceso de aprendizaje constante. Al principio éramos solo mi esposo y yo, asumiendo todas las responsabilidades: en mi caso, cocinar, vender, limpiar, atender a los clientes y manejar las redes sociales; mientras que él se enfocaba en el área financiera. Esa combinación de esfuerzos y el apoyo mutuo rindieron sus frutos”, explicó.

Compromiso, dedicación y servicio

Por esta razón, el sacrificio y la constancia de esta pareja se ven reflejados en el imperio que han construido. Pastelitos Chips pasó de ser un proyecto familiar a contar con un equipo conformado por más de 40 personas que se encargan de diferentes áreas en cada sucursal.

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“Mi esposo ha sido mi mayor apoyo desde el inicio y juntos levantamos este proyecto desde cero (…) Detrás de cada pastelito y cada sonrisa al atender a un cliente, hay un equipo comprometido que comparte la misma pasión y entrega. Este proyecto ya no es solo nuestro, es de todos los que creen y trabajan cada día para hacerlo posible”, resaltó la zuliana.

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Asimismo, Navarrete afirmó que la diferencia de su propuesta está en la dedicación y el cuidado de cada detalle para ofrecer un producto de calidad. En este sentido, también hizo hincapié en la especial atención a sus clientes, en espacios cómodos y agradables para que sean testigos de una experiencia inigualable.

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 “No solo vendemos comida: ofrecemos recuerdos, nostalgia y experiencias que conectan a nuestros clientes con su tierra. Uno de nuestros mayores diferenciales han sido las cajas de pasapalos, que desde el primer día ofrecemos con entrega inmediata y preparadas al momento, garantizando siempre frescura y disponibilidad”.

“Un camino de mucho aprendizaje”

Por otro lado, la creadora de Pastelitos Chips habló muy orgullosa y complacida del menú que mantiene como protagonistas a los pastelitos, los tequeños y las empanadas, sin dejar de mencionar las nuevas propuestas que añadieron más adelante. Hemos incluido productos que nuestros clientes pedían y que evocan la tradición venezolana, como los tequeyoyos, las mandocas y las mini arepitas rellenas. Los favoritos indiscutibles siguen siendo los pastelitos de papa con queso, los tequeños, las empanadas de carne desmechada y, por supuesto, nuestras cajas de pasapalos, que se han convertido en un clásico para reuniones y celebraciones”.

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Hoy la marca cuenta con cuatro locales y un centro de distribución, resultado de un proceso de expansión que, según María José, “ha sido un camino de mucho aprendizaje. Cada apertura nos ha planteado nuevos retos: desde negociar con arrendadores, entrenar y formar al personal, multiplicar la producción sin perder calidad, hasta garantizar que la experiencia del cliente sea la misma en cada una de nuestras sedes»

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«Todo esto lo hemos hecho paso a paso, reinvirtiendo lo que ganábamos, incorporando maquinaria especializada (incluso trayéndola desde otros países) y siempre con la visión clara de llevar Pastelitos Chips a nuevas comunidades y seguir creciendo de manera sostenible», añadió.

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Este crecimiento trajo consigo retos operativos. «El mayor ha sido la organización. No es lo mismo manejar un solo local que coordinar varios equipos, inventarios, horarios, transporte, proveedores y operaciones al mismo tiempo. Esto nos llevó a implementar sistemas de gestión más eficientes y, sobre todo, a formar y confiar en líderes dentro de nuestro equipo para asegurar que cada punto de venta mantenga el mismo estándar de calidad y servicio». 

En tal sentido, Navarrete expresó que ser emprendedor «significa que nunca desconectas, no existen los días libres porque la mente siempre está activa, pensando en cómo mejorar procesos, crecer y crear nuevas oportunidades».

Pasapalos con sabor a hogar

Paralelamente, la respuesta de la comunidad ha sido clave para sostener el impulso. “La comunidad venezolana nos abraza porque en nuestros productos encuentra un pedacito de su tierra, y al mismo tiempo muchos latinos, estadounidenses y personas de distintas culturas se han enamorado de nuestros sabores. Nos emociona ver mesas diversas compartiendo pastelitos, tequeños y empanadas, y poder explicarles qué es cada producto, cómo lo preparamos e incluso cómo se disfruta mejor: si con tenedor o con las manos. Ha sido una experiencia muy bonita, llena de momentos y recuerdos que atesoramos”.

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Para esta emprendedora, llevar pastelitos, empanadas y tequeños a tantas mesas en Florida es más que un logro empresarial. “Significa honrar mis raíces, representar a mi país con lo mejor que tenemos y, al mismo tiempo, darles a mis hijos y a la comunidad un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y amor por lo nuestro. Me motiva saber que, aunque estemos lejos de Venezuela, nuestros hijos pueden crecer conociendo su gastronomía y sus tradiciones, y que esas costumbres podrán transmitirse de generación en generación»

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«Cada pastelito, empanada o tequeño que llega a una mesa en Florida es una forma de mantener viva nuestra identidad y de compartirla con el mundo», destacó.

Los planes de la marca apuntan a crecer mucho más sin perder su calidad, de manera que puedan consolidar sus operaciones en el «estado del sol», para luego expandirse hacia nuevas zonas dentro de la Florida Central. Al mismo tiempo, esperan seguir innovando con productos que mantengan viva la esencia de Pastelitos Chips.