Un food truck, tres restaurantes y mucho sabor: La venezolana que llevó su "toque" criollo a Florida

Un food truck, tres restaurantes y mucho sabor: La venezolana que llevó su “toque” criollo a Florida

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En el competitivo mapa gastronómico de Florida, donde la fusión de culturas y sabores abunda, hay una propuesta que ha ganado popularidad y admiración: El Toque Restaurant. Entre las icónicas arepas recién hechas, el aroma envolvente de una cachapa con queso de mano, y la presencia de otros manjares tradicionales, una caraqueña apostó por algo más que vender comida.

Anabel Graterol llegó a Estados Unidos con una maleta llena de recetas y la experiencia que preparó en Venezuela. Su éxito no fue instantáneo, pero lo cocinó a fuego lento con largas horas de trabajo, decisiones arriesgadas y una determinación que terminó por fortalecer su visión como empresaria. Su marca, hoy presume un food truck y tres locales que representan lo mejor de la sazón criolla en cada plato.





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Anabel es Licenciada en Educación con especialización en Gerencia y antes de emigrar, se dedicaba a la enseñanza y a la gestión de organización, aunque ya conocía el mundo de la gastronomía. “En Venezuela, junto con mi socio Víctor Brito, llevamos adelante un restaurante llamado El Toque Zuliano, ubicado en la subida de Los Naranjos, que formó parte de nuestra vida hasta el año 2018”, contó a La Patilla.

El salto a Estados Unidos trajo desafíos que pusieron a prueba su resiliencia y moldearon su carácter. El cambio exigió paciencia para empezar un nuevo camino, probar marcas, ubicar proveedores y perfeccionar recetas que devolvieran a los clientes el gusto de la comida criolla. “Emigrar nunca es fácil. Lo primero fue enfrentar la adaptación cultural y laboral. En lo gastronómico, el mayor reto fue entender la diferencia de los insumos: muchos productos venezolanos no se consiguen aquí”, recordó

Aquel proceso de adaptación también estuvo marcado por empleos fuertes, pero nunca perdió el enfoque y mantuvo la mejor disposición para salir adelante. “Mi socio trabajó cortando árboles, de conductor, pintando casas, en ocasiones por más de 15 horas seguidas. En mi caso, trabajé como empleada doméstica, luego tomamos la decisión de que, con dos niñas pequeñas Victoria y Valentina, de 1 y 3 años, resultaba más sensato que me quedara en casa cuidándolas”, relató.

Emprender lejos de casa

Esa etapa inicial le permitió replantear metas y preparar el salto hacia un proyecto propio. El impulso de la experiencia previa nunca se apagó. “Al dejar atrás El Toque Zuliano en Venezuela, parecía un sueño imposible. Sin embargo, buscando sustento económico comenzamos ofreciendo comida hecha en casa. La receptividad fue tan cálida e inmediata que el sueño recobró vida”, contó. De esa cocina doméstica nació El Toque Latin Restaurant, que ahora tiene presencia en Orlando, Davenport y Casselberry.

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Pero Graterol reconoció que detrás de esa expansión, existen trabajadores que también aportan su granito de arena día a día para ofrecer el mejor servicio desde la creación de sus platos hasta la atención al cliente. 

“Hoy cuento con un equipo maravilloso, comprometido y fundamental en el crecimiento de El Toque. Resalto la labor de mi socio Víctor Brito como gerente operacional de los restaurantes y encargado del desarrollo e implementación de recetas.   Además, destaco con gratitud a nuestro gerente general Fernando Rodríguez, así como a los gerentes Marcela Ocampo y Cristhian Lugo”.

Y precisamente, la respuesta de los comensales confirma el esfuerzo en conjunto. “Desde el inicio, atender personalmente a nuestros clientes me permitió establecer un vínculo muy cercano con ellos. Los venezolanos llegaban con nostalgia y se encontraban con sabores que los abrazaban, que los hacían sentir en familia. Los norteamericanos, en cambio, se mostraban curiosos y entusiasmados por descubrir nuestra gastronomía”, afirmó.

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Para Graterol, la aceptación y el agrado de todos los que visitan sus locaciones es motivo de orgullo y el fruto de su dedicación. “Ese contacto directo creó un lazo de lealtad y fidelidad que hoy es nuestra mayor fortaleza. Cada sonrisa, cada ‘gracias’ y cada cliente que vuelve es el mejor reconocimiento al esfuerzo”.

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De tal manera, esa conexión con el público ha sido el impulso para que su propuesta siga creciendo más allá de lo que imaginó al llegar a Estados Unidos. “Al comenzar, nuestro objetivo era muy sencillo: trabajar con dignidad y ofrecer buena comida. Que hoy estemos presentes en cuatro locaciones me emociona profundamente porque significa que el esfuerzo, la dedicación y la pasión por lo nuestro han dado frutos”, expresó Anabel.

Sabores que nos unen

No obstante, los establecimientos tienen un sello particular que refleja la diversidad de su clientela. “Tienen su propio carácter y nos permite llegar a distintas comunidades: Metrowest, un lugar estratégico que nos ha permitido crecer y consolidar nuestra clientela; Davenport, con su ambiente acogedor; Casselberry, con su encanto particular; y finalmente, en International Drive, donde nuestro food truck sigue siendo un punto de encuentro con clientes que nos conocen desde el inicio”, detalló. 

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Para esta carismática caraqueña, más que popularidad, lo importante es haber conquistado un espacio en el corazón de la comunidad. Por ello, el menú de El Toque es un recorrido por sabores que despiertan recuerdos. 

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“Ofrecemos una amplia variedad de platos que representan lo mejor de nuestra cocina criolla. Los favoritos son esos que, al probarlos, te hacen sentir de regreso en tu tierra: una arepa bien rellena, una empanada crujiente, una cachapa con queso de mano, un patacón generoso o un hervido calentito acompañado de arepa, son sabores que conectan directamente con la memoria, con la familia y con nuestra identidad, y que al mismo tiempo enamoran a quienes los prueban por primera vez”, explicó.

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La carta también atrae a quienes buscan propuestas más modernas sin perder la esencia. “Hemos tenido un gran éxito con nuestras parrillas, llenas de calidad y sabor, así como con las hamburguesas y pepitos, que se han convertido en una combinación perfecta entre innovación y tradición, especialmente apreciada por clientes de otras nacionalidades que encuentran en ellos un punto de fusión entre lo conocido y lo nuevo”, señaló Anabel.

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De igual modo, los platillos que sirven en sus restaurantes son un vínculo con su tierra. “Es un honor y un compromiso. Cada plato que servimos es un puente con nuestra tierra, una forma de decirle al mundo que Venezuela sigue viva en nosotros, en nuestros sabores y en nuestra cultura. Me emociona profundamente ver cómo un cliente prueba una arepa o una cachapa y se le iluminan los ojos, porque allí entiendo que hemos cumplido la misión: regalar identidad, orgullo y pertenencia a través de la comida”, compartió. 

Una marca que trasciende

Pero en el “estado del sol», donde abundan opciones de comida venezolana, Graterol considera que la diferencia está en la autenticidad. “No buscamos solo servir un plato, sino entregar una experiencia que conecta con la identidad venezolana y, al mismo tiempo, invita a otras culturas a compartirla”, destacó. 

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“Nos destacamos por la cercanía con nuestros clientes, la constancia en la calidad, y ese ‘toque’ especial que da nombre a nuestro restaurante: un pedacito de Venezuela servido con orgullo, cariño y excelencia”, acotó. 

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Sin embargo, admitió que continuar con ese estándar no ha estado exento de desafíos. “Ha sido un reto mantener el equilibrio entre la tradición y la innovación, sin perder la esencia. A nivel práctico, los costos, la competencia y las regulaciones propias del sector gastronómico en Florida son exigentes. Pero nada supera el reto humano: sostener la motivación, formar equipos comprometidos y mantener la constancia aun cuando las circunstancias no sean fáciles. Cada obstáculo ha sido también una oportunidad para crecer y aprender”, mencionó.

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Sin duda, Anabel Graterol es una venezolana ejemplar que se consolidó en Orlando como una figura clave en la gestión de talento humano en el sector gastronómico. Gracias a su liderazgo frente a un food truck y tres restaurantes, ha implementado estrategias eficaces de reclutamiento, formación y supervisión, mejorando tanto el rendimiento del equipo como la experiencia de los clientes.

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El impacto de su trabajo va más allá de la operación diaria en El Toque Latin Restaurant. Reveló que imparte cursos para otros gerentes dentro y fuera de la ciudad, una experiencia que la posiciona como referente en una industria vital para la economía estadounidense.

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Asimismo, la visión de Graterol se proyecta hacia el futuro con planes de expansión y renovación constante. “Seguir creciendo junto a nuestros clientes, seguir innovando en el menú, incorporando nuevos sabores sin dejar atrás nuestras raíces. La expansión es una meta clara: llevar El Toque a nuevas ciudades, y por qué no, a otros estados, para que más personas tengan la oportunidad de conocer y disfrutar lo mejor de nuestra gastronomía. Pero, sobre todo, queremos seguir siendo un lugar de encuentro, de unión y de orgullo venezolano”, finalizó.