
El tiempo en el que los viajeros se dirigían a otros países para tramitar la visa estadounidense, y con ello eludir las largas listas de espera para las entrevistas en su propio país, se terminó. La Administración Trump emitió en septiembre una nueva norma que establece que los trámites para pedir visas de no inmigrante estarán limitados a las embajadas o consulados estadounidenses de los países de residencia de los solicitantes. El nuevo requisito se produce en un momento en el que los tiempos de espera globales para la obtención de este tipo de visados supera ya, en promedio, los 12 meses, después de cinco años de retrasos acumulados debido a la pandemia del coronavirus.
Por El País
La nueva normativa aplica tanto para los locales como para los extranjeros establecidos en el país donde vayan a solicitar la visa. También afecta directamente a turistas, viajeros de negocios, estudiantes, trabajadores temporales y otros solicitantes de visas de corta duración. Los únicos exentos son viajeros con visados especiales como el personal diplomático o funcionarios gubernamentales.
El Departamento de Estado también designó destinos alternativos para los residentes de 17 países que no cuentan con un servicio de visado disponible. Este es el caso de los venezolanos, que para el trámite de visas de no inmigrante tendrán que acudir exclusivamente a Bogotá (Colombia); y el de los cubanos, que deberán volar hasta la capital de Guyana, Georgetown. El anuncio afirma que las citas ya concertadas no serán canceladas, pero aquellos que quieran cambiarla, deben saber que las cuotas pagadas por las entrevistas fuera de sus países de origen no serán reembolsadas.
El nuevo requisito ha levantado las alarmas de cómo la dilación en el trámite de la visa americana afectará a los visitantes extranjeros que planean asistir a la Copa Mundial de Fútbol 2026, un evento que espera una concurrencia récord. Datos de la FIFA afirman que 8,5 millones de personas se registraron para la compra de las entradas del torneo.
La conmoción política que vive Estados Unidos desde enero y la creciente presión migratoria de Washington ha traído como consecuencia un descenso en la llegada de viajeros internacionales: un millón menos en el primer semestre de este año en comparación con los datos del 2024. Se trata de una reducción de alrededor del 3%, según datos del Gobierno.
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