Primero España, ahora EEUU: el plan de un venezolano para conquistar dos países con empanadas

Primero España, ahora EEUU: el plan de un venezolano para conquistar dos países con empanadas

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Convertir un antojo venezolano en una marca con identidad, capaz de cruzar fronteras sin perder el propósito también es una hazaña. Desde Madrid, un caraqueño y un oriental decidieron crear “¡Qué empanadas!”, un emprendimiento que apostó por llevar los sabores criollos a un mercado exigente y diverso. Con una propuesta que combina autenticidad, calidad y visión, el negocio logró consolidarse como un referente de la gastronomía latina en la capital española. 

Aunque el éxito no se detiene aquí. Tras conquistar paladares en España y dar un salto inesperado a Estados Unidos, José Alves, uno de los fundadores, contó a La Patilla el trabajo detrás del mostrador y reveló que el equipo ya alista su siguiente movimiento. Algo nuevo se está cocinando, el próximo paso promete cambiar el rumbo del proyecto que sigue amasándose y todavía tiene mucho por crecer. ¿Quieres saber de qué se trata? La mejor parte apenas empieza.





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José se define como un caraqueño de pura cepa, que se forjó en el ritmo de una ciudad que, según sus palabras, le enseñó a ser resiliente y a soñar en grande. Mientras estudiaba en Venezuela, una inquietud lo empujó a descubrir otras experiencias. “Sentía la necesidad de buscar nuevos horizontes y crecer profesionalmente. Eso me llevó a Portugal, donde me gradué como licenciado en Idiomas y Asuntos Comerciales en la Universidad de Porto”.

“Decidí dejar Venezuela en 2017, un año muy complicado para todos los venezolanos. Fue una etapa de mucha incertidumbre, donde muchos jóvenes sentíamos la necesidad de buscar nuevos caminos y oportunidades para seguir creciendo. En mi caso, no fue una decisión impulsiva, sino el resultado de un proceso personal de querer formarme, conocer otras realidades y encontrar espacios donde pudiera aportar desde otro lugar”, agregó.

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Sus primeros meses como migrante transcurrieron en Portugal, y la adaptación fue un desafío a pesar de los lazos familiares. “Aunque podría parecer que, por tener familia portuguesa, mi proceso de integración sería más fácil, no lo fue. Adaptarse a un nuevo país siempre implica comenzar de cero: entender una nueva cultura, un nuevo ritmo y, sobre todo, redescubrirse a uno mismo”, relató.

Su viaje formativo continuó en España. Un máster en Acción Política y Gestión Pública en la Universidad Francisco de Vitoria fue su puerta de entrada a la capital española, una ciudad que lo cautivó de inmediato. “Madrid me atrapó desde el primer día: es una ciudad que inspira y que, sin duda, me empujó a emprender”.

Al llegar a España fue como vivir una “segunda migración”, un volver a empezar que puso a prueba su carácter. “Pasé por trabajos que nunca imaginé hacer, y eso me enseñó valores como la constancia. Lo más difícil fue adaptarme sin perder mi esencia, y aprender a equilibrar ese espíritu que traía de Venezuela, lleno de energía y cercanía, con la estructura y el ritmo europeo”.

Dos caminos, un mismo propósito

La idea de “¡Qué empanada!” se encendió tras la unión de dos personas con una misma visión. “Ahí fue cuando coincidieron dos caminos: el mío, con ese deseo de emprender desde el corazón, y el de mi socio, que venía del oriente de Venezuela y cuya familia tuvo durante años un negocio de empanadas en la principal de Lechería. Ese vínculo con la tradición, con el sabor y la historia detrás de cada empanada, fue lo que terminó de encender la chispa”, dijo José.

Juntos descubrieron que tenían más que un buen producto. “Así nació ‘¡Qué empanada!’, de la unión entre la nostalgia y la oportunidad, entre la herencia de un negocio familiar y la convicción de que la empanada venezolana podía conquistar nuevos horizontes sin perder su alma”, detalló Alves. La mezcla del dinamismo caraqueño con el sabor tradicional oriental se convirtió en el corazón de la marca.

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Así, la selección de la empanada como producto estrella fue deliberada y profundamente representativa, un homenaje a su valor cultural. “La elegimos porque es mucho más que un plato típico: es un símbolo de identidad, de encuentro y de memoria. En cualquier rincón del país, la empanada une a la gente: está en los desayunos familiares, en las playas orientales, en las paradas de carretera o en la esquina del barrio. Tiene algo que nos conecta a todos”.

“Queríamos rescatar ese sabor de casa y al mismo tiempo mostrar que lo venezolano puede presentarse con calidad, innovación y orgullo”, añadió.

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El proceso de montar el primer local fue una lección intensiva de dedicación y visión a largo plazo. “Desde el primer día tuvimos claro que queríamos hacer las cosas bien: cuidar los detalles, mantener la calidad del producto y construir una marca que reflejara lo mejor de nosotros como venezolanos. No ha sido fácil, pero ha valido la pena. Lo más bonito de este camino ha sido ver cómo lo que empezó como un sueño se ha convertido en un proyecto sólido, con identidad y con una comunidad que crece cada día. Hemos aprendido, mejorado procesos, creado un ambiente de trabajo basado en la confianza y, sobre todo, demostrado que cuando hay propósito y unión, los resultados llegan”.

El secreto está en los detalles

Lo que diferencia a “¡Qué empanada!” de otras propuestas es su frescura, tanto en ingredientes como en entusiasmo. “Somos un equipo joven, con mucha energía y una visión muy clara de lo que queremos transmitir. Queríamos que cada detalle —el sabor, la atención, el ambiente y hasta la presentación— hablara de quiénes somos”, destacó este caraqueño.

La clave de su éxito radica en un compromiso innegociable con la calidad artesanal, lo que garantiza un producto honesto y consistente. “Hemos puesto un enorme empeño en lograr una combinación perfecta entre una masa crujiente, ligera y recién hecha, con guisos únicos preparados cada día. Nada en ‘¡Qué empanada!’ es improvisado: cuidamos los ingredientes y la consistencia de cada receta para que el resultado sea siempre el mismo, un producto fresco, honesto y con sabor a hogar”.

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En tal sentido, el menú es un homenaje a la diversidad de la gastronomía criolla, con más de quince variedades hechas con esmero. “Nos gusta decir que aquí todo se hace ‘a mano y con alma’, porque cuidamos cada paso del proceso: desde la masa, que preparamos a diario, hasta los guisos, que son 100% caseros y llenos de sabor. Esa es nuestra mayor garantía: que cada producto que sale de nuestra cocina lleva el sello de la casa”, afirmó con orgullo.

“Entre nuestros sabores básicos están los clásicos de toda la vida: cazón, pollo, carne mechada, molida, queso y jamón y queso. Pero también hemos querido innovar con combinaciones únicas que han conquistado a nuestros clientes, como el cordon bleu de pollo y de carne, el volcán marino, una empanada rellena de mariscos y camarones, o las más tradicionales pero irresistibles mezclas como mechada con queso y pabellón”, mencionó.

José acotó que además de las empanadas, también tienen pastelitos maracuchos “que son una auténtica joya, doraditos y llenos de sabor, y tequeños que no pueden faltar, porque son parte de cualquier momento feliz venezolano. Todo lo hacemos nosotros mismos, con dedicación y cariño”.

Un sabor que cruzó el Atlántico

Por otro lado, la reacción de los españoles ha sido, en palabras de este joven criollo, una gratificante sorpresa que ha validado todo su esfuerzo. “Desde el primer día nos ha sorprendido cómo los españoles se han acercado con curiosidad, pero se han quedado por el sabor. Muchos llegan sin saber exactamente qué es una empanada venezolana, y cuando la prueban, se enamoran. En definitiva, hemos sentido una acogida maravillosa: el público español no solo ha aceptado nuestras empanadas, sino que las ha hecho suyas.Y eso, para nosotros, significa que estamos cumpliendo nuestro propósito: compartir un pedacito de Venezuela con el mundo”.

El éxito en Madrid les dio la confianza para dar un paso trascendental: llevar el concepto a Savannah, Georgia, en el sur de Estados Unidos. “Este negocio siempre ha tenido una fuerte conexión familiar. Parte de nuestra familia vive en Georgia, y ya venían preparando y vendiendo empanadas allí, con una aceptación increíble. Ver cómo las empanadas conquistaban a la gente en Savannah, de la misma forma que lo habían hecho en España, nos hizo entender que teníamos algo realmente especial entre manos”.

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“Sin duda, la buena aceptación tanto en España como en Estados Unidos nos dio la confianza para dar ese paso. Más que expandirnos, sentimos que estamos conectando historias: la de una familia que, desde distintos países, sigue apostando por un mismo sueño y por un sabor que nos representa donde quiera que estemos”, expuso.

La motivación para cruzar el Atlántico fue ambiciosa y clara; es una misión cultural, y a su vez, comercial. José lo explicó con una poderosa analogía: “Los mexicanos tienen los tacos, los españoles la paella, los portugueses los pasteles de nata (…) y nosotros queremos que la empanada se convierta en el producto estrella de la gastronomía venezolana en el exterior. Queremos que, cuando la gente piense en Venezuela, piense también en la empanada: en su sabor, su textura y todo lo que representa de nuestra cultura”.

A pesar de las distancias y los distintos públicos, mantener la esencia criolla es la prioridad número uno, un pilar que sostiene la marca. “No se trata solo de las recetas o los ingredientes, sino de una forma de hacer las cosas: con calidez, con alegría y con ese sentido de hogar que tanto nos define como país. Cada persona que se une al proyecto entiende que no solo está cocinando o atendiendo, sino transmitiendo una parte de nuestra cultura”.

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El futuro inmediato de “¡Qué empanada!” se centra en crecer con paso firme sin perder la identidad que los ha hecho exitosos. “Nuestro principal objetivo ahora es consolidarnos en España, especialmente en Madrid, y en Estados Unidos. Queremos seguir fortaleciendo nuestra operación y manteniendo el estándar de calidad que nos ha caracterizado desde el primer día. Sabemos que la expansión llegará de manera natural, como resultado del trabajo bien hecho y del cariño de la gente”.

No obstante, las ideas en este equipo nunca se detienen, y José reveló en exclusiva a La Patilla que “dentro de muy pocas semanas se viene una gran sorpresa de la marca en Madrid. Es un nuevo paso que nos ilusiona muchísimo y que representa perfectamente lo que somos: un equipo joven, apasionado y decidido a seguir innovando, siempre con el mismo propósito que nos trajo hasta aquí”.