
En su momento de máximo poder y popularidad, el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez contaba con una larga lista de aliados en la región, desde Argentina, Brasil y Paraguay hasta Ecuador y Bolivia, pasando por históricos socios como Cuba y Nicaragua.
Por CNN
Pero su sucesor y presidente de Venezuela desde de 2013, Nicolás Maduro, no ha tenido tanta suerte —o habilidad— para tejer alianzas y cimentar apoyos. Y eso podría ser clave en momentos en los que Venezuela y Estados Unidos viven un capítulo de tensiones militares sin precedentes en los últimos años.
Muchos países de América Latina han girado a la derecha en sus últimas elecciones presidenciales, entre ellos Argentina, con Javier Milei; Ecuador, con Daniel Noboa; El Salvador, con Nayib Bukele y, esta semana, Bolivia, con Rodrigo Paz. Eso rápidamente los ubica en las antípodas del Socialismo del Siglo XXI, fundado por Chávez en Venezuela.
Pero aún aquellos países donde gobiernan presidentes de izquierda o centro izquierda, como es el caso de Brasil, con Lula da Silva; Chile, con Gabriel Boric; México, con Claudia Sheinbaum e, incluso, Colombia, con Gustavo Petro, han marcado distancia y límites en su relación con la Venezuela de Maduro, especialmente tras las elecciones de 2024 —que Maduro dice haber ganado— cuya legitimidad ha sido cuestionada.
A medida que crece el despliegue militar de buques de guerra, aviones de combate e infantería de Marina de Estados Unidos en el Caribe, Maduro parece estar quedándose cada vez más solo ante un destino incierto.
Washington asegura que su operación bélica es contra el narcotráfico, y acusa al Gobierno de Venezuela de estar cooptado por los cárteles. Caracas rechaza estas acusaciones, y asegura que el despliegue de EE.UU. no busca otra cosa que la salida de Maduro del poder.
Amigos de Venezuela que ya no lo son tanto
La relación de Venezuela con Colombia, con quien comparte una extensa frontera terrestre y un problema transnacional de narcotráfico, ha sido siempre muy tensa. El actual presidente, Gustavo Petro, marcó distancia con Maduro, pero al mismo tiempo se encuentra en medio de un conflicto creciente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyo gobierno acusa a Bogotá de no hacer nada por frenar al narcotráfico.
Caracas parece estar intentando aprovechar esta situación, y el lunes Maduro dijo que “si tocan a Colombia nos tocan a nosotros”.
Pero hay otros países donde la historia reciente ha estado marcado por un progresivo deterioro.
Tal es el caso de Argentina. Durante la presidencia del peronista Néstor Kircner (2003-2007) y luego su esposa Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), Caracas y Buenos aires vivieron un renacimiento de sus relaciones diplomáticas, con creciente comercio y apoyos.
Pero la llegada a poder de Mauricio Maci, un empresario de centroderecha, en 2015, quien fueno de unos los impulsores del Grupo de Lima —una instancia multilateral de países que buscó sin éxito una salida a la crisis política en Venezuela—, y aún más tras la elección de Javier Milei, un autodefinido libertario que dice odiar el socialismo, en 2023, prácticamente han cercenado todo diálogo.
Algo similar pasó con Brasil. Durante los gobiernos de Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Roussef (2010-2016), ambos del Partido de los Trabajadores, la relación con Caracas prosperó, pero la llegada de Michel Temer y luego del derechista (y trumpista) Jair Bolsonaro a la presidencia cortaron el vínculo. Con el retorno de Lula al poder, sin embargo, el vínculo no se ha restaurado del todo.
En Ecuador el expresidente Rafael Correa fungió como uno de los aliados ideológicos más claros de Chávez, pero el derrotero del país, que atraviesa sus propios problemas de narcotráfico y tensiones internas, en los años siguientes allanó el camino para la eventual llegada del derechista Noboa.
Bolivia fue un caso parecido: Evo Morales ofició como un aliado importante de Venezuela. Pero el reciente balotaje entre dos candidatos de derecha, del cual emergió Rodrigo Paz como ganador, dio por tierra, al menos temporalmente, con esa versión del país andino.
En estos años ha sido usual que los países de la región oscilen entre políticos de izquierda y derecha. Venezuela, sin embargo, lleva ya 25 años de chavismo sin ese vaivén y es uno de los pocos que ha permanecido en el mismo lugar.
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