
Cuando Gustavo Petro resultó electo presidente de Colombia en agosto del 2022, los observadores económicos, internos e internacionales, vaticinaron una inminente salida de capitales acompañada por una significativa devaluación de la moneda que produciría la debacle económica del nuevo gobierno socialista.
Para sorpresa de muchos, no ocurrió así. Al contrario, Petro ha conducido su gobierno, en materia económica, bajo las normas convencionales propias de gobiernos conservadores, lo que ha generado cierto nivel de prosperidad.
Colombia, hoy en día, es la cuarta economía de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina, con una población de 53 millones de habitantes. Para el 2025 se pronostica un crecimiento del PIB del 2,5% con crecimientos positivos desde el 2021. El Ingreso per Cápita en ese período ha crecido de 5.892 dólares en el 2020 a 7.914 dólares en 2024.
Las exportaciones colombianas son robustas con 50 mil millones de dólares, para 2024, constituidos por petróleo crudo 12.000, Carbón 6.000, Oro sin refinar 3.900, Destilados de Petróleo 2.100, Manufacturas 3.400 y en el sector agropecuario Café 3.100, Flores 1.200, Plátanos 1.000 millones de dólares, destinados fundamentalmente a los Estados Unidos.
El gobierno en sus inicios presentó al Congreso una reforma tributaria progresiva, la cual fue aprobada tras unos meses de deliberación, la misma permitiría recaudar unos 6 mil millones de dólares y reducir la desigualdad de ingresos en el país, aunque marginalmente, como atestigua el Índice Gini, y poniendo la tasa de desempleo por debajo del tradicional 10%. Subsiguientemente, ha mantenido un déficit fiscal crónico en las finanzas públicas que ha incrementado la Deuda Pública Interna, así como la Deuda Externa a unos 207 mil millones de dólares, casi el 50% del PIB y creciendo en los últimos tres años en un 10%.
Ciertamente, ha conseguido la reactivación económica en el 2024, mediante la baja de las tasas de interés que realizó con el propósito de aliviar el costo del crédito, y el estímulo a la economía externa, sin embargo, la inflación ha incrementado y se ha situado en el 5,2% para ese año.
A pesar de las mejoras económicas el sector empresarial y la oposición critican al gobierno por la incertidumbre regulatoria en el sector de la salud, tras el decreto presidencial dado sobre el tema, costos laborales más altos, déficit fiscal crónico y falta de incentivos a la inversión privada.
Nosotros tenemos la impresión de que la crítica del sector privado, siempre con razones de fondo, también es inevitable y de forma, por ser un gobierno de izquierda. Sin embargo, creo que están, por el contrario, muy contentos y aliviados de que el gobierno de Petro no les haya salido como ellos esperaban.
Gerardo Lucas. Economista e historiador. https//[email protected]
