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En las siguientes líneas hablaré de tres realidades que están ocurriendo en este momento el en nuestra amada Venezuela.
Tres aspectos que están pasando por debajo de la mesa.
Primero, y tal vez la que tiene mayor visualización, es el incremento de la persecución y la represión por parte del narco-Estado venezolano.
Hemos visto como la persecución se ha intensificado; por citar un ejemplo, tenemos el caso de Luis Balo Farías quien fue secuestrado en su residencia en San Cristóbal, estado Táchira, según denunciaron sus familiares y allegados.
Hemos visto el acoso al Cardenal Baltazar Porras y las amenazas a curas de parroquia por parte de las bandas criminales del chavismo desatado.
Hemos visto como se está intimidando a miles de venezolanos, como se les está pasando factura a quienes se han mantenido firmes en la lucha por la libertad y la democracia de Venezuela.
Estamos viendo como las fuerzas de la represión mantienen una cacería de brujas contra periodistas, cerrándole sus espacios y generando terror entre aquellos que siguen fieles al compromiso de informar.
Tal y como le sucedió a los colegas que realizaron comentarios en sus espacios de radio sobre el Premio Nobel a María Corina Machado.
Pero, esto no es todo. Otro de los aspectos que pasan desapercibidos por la vorágines de acontecimientos que suceden todos los días es el alza indetenible de los precios de la comida.
Semana a semana, día a día y, hasta hora por hora, vemos como los productos cambian de precios. Y, mientras todo está más caro, el venezolano sigue ganando lo mismo.
El sueldo mínimo está por debajo de un dólar americano; es decir, que el salario de los trabajadores y las pensiones es un chiste de mal gusto.
Un chiste que duele en el alma y duele en el estómago de millones de venezolanos.
Y el tercer punto es la “nada”. Sí, la nada.
Y con la nada me refiero a las bolsas Clap; pues ese mecanismos de presión social que empleaba el régimen se vino abajo.
Los reportes, en más del 75% del país, es que ese “beneficio” – sí, así entrecomillas – desapareció o solo lo ven una o dos veces al año. ¿La razón? El régimen se quedó sin liquidez y prefieren raspar la olla que hacer inversión en ese tipo de estrategias.
La cosa no pinta bien para ellos, por eso no pierden tiempo en bolsas Clap ni nada por el estilo; por eso optan por huir hacia adelante con la represión. Esa es la verdad.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

