
Por años, Alejandro Juárez trabajó en un club de golf de la organización Trump en Nueva York. Pero en septiembre fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), quienes lo subieron a un avión, lo llevaron a un puerto de entrada en Texas y lo obligaron a irse a México sin seguir el procedimiento correspondiente.
Por El Tiempo
Fue The New York Times el medio que dio a conocer el caso de Juárez, quien cruzó ilegalmente desde México hace 22 años y formó una familia, a quienes tuvo que dejar atrás por un error de las autoridades migratorias.
Y es que, según explicó el migrante de 39 años, nunca le dieron la oportunidad de impugnar su deportación ante un juez de inmigración. Los agentes simplemente lo trasladaron hasta Texas, le quitaron las ataduras que llevaba en brazos y piernas, le entregaron una bolsa con su teléfono, cinturón y documentos y lo obligaron a volver a México.
La razón que dieron las autoridades para haber realizado dicho procedimiento es que colocaron a Juárez en un avión equivocado ya que, en realidad, debió haber sido trasladado a un centro de detención de ICE en Arizona.
Ahora él, desde México, su esposa y sus cuatro hijos en Nueva York, están luchando para arreglar la situación, ya que si bien ingresó ilegalmente a Estados Unidos, tenía derecho a una audiencia ante un juez de inmigración.
Cabe señalar que todos sus hijos, de 10, 12, 16 y 20 años, son ciudadanos estadounidenses. De hecho, el mayor está destinado a una base militar en California donde presta servicio a la Infantería de Marina, mientras que su esposa se encuentra tramitando su residencia permanente.
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