
Buscando un impulso ofensivo, Dave Roberts hizo varios ajustes en su alineación. Movió a Mookie Betts al cuarto puesto, detrás de Freddie Freeman, y el movimiento rindió frutos con un sencillo de dos carreras en el tercer inning. Pero una de las decisiones más importante fue incluir a Miguel Rojas como noveno bate y segunda base.
Por El Extrabase
A primera vista, su línea ofensiva (de 3-0) podría parecer discreta. Sin embargo, la verdadera influencia de Rojas estuvo en las anotaciones que evitó con su guante en momentos decisivos.
La defensa de Miguel Rojas, una clase magistral
En el tercer episodio, Rojas se lanzó de revés para detener un batazo de Andrés Giménez a 104 mph y completar el out en primera. En el cuarto inning, inició una doble matanza junto a Betts que frenó la ofensiva rival.
Su tercera joya llegó en el séptimo: una pelota rebotó tras el contacto de Addison Barger, y Rojas resolvió a mano limpia, mostrando reflejos y decisión. Era la única forma de ejecutar la jugada sin perder tiempo.
Y para cerrar el juego, el broche de oro. Con corredores en posición anotadora y un out, Giménez conectó una línea al jardín izquierdo. Kiké Hernández reaccionó con rapidez, atrapó la pelota y lanzó a la intermedia. El tiro picó antes de llegar, pero Rojas lo levantó fuera de balance, completando una jugada espectacular para los outs 26 y 27.
