
El gobierno de Donald Trump confirmó la eliminación de IRS Direct File, programa que había sido creado para que los contribuyentes estadounidenses pudieran presentar sus impuestos de forma gratuita, sencilla y directa ante el IRS. La decisión, que se hará efectiva en 2026, marca el fin de una iniciativa que buscaba democratizar el acceso a la declaración de impuestos y reducir la dependencia de las costosas plataformas privadas. Sin embargo, detrás de esta cancelación hay una mezcla de razones políticas, financieras y de baja adopción entre los ciudadanos.
Por El Comercio
Como se recuerda, esta herramienta nació durante la administración de Joe Biden como parte de un esfuerzo para modernizar el sistema tributario y facilitar la vida de los contribuyentes, especialmente los de ingresos bajos y medianos.
En su primera fase piloto, Direct File se implementó en 12 estados y luego se expandió a 25, con resultados prometedores. Pero la llegada del nuevo gobierno cambió el rumbo: el equipo de Trump calificó la herramienta como “ineficiente” y “costosa para los contribuyentes”.
El motivo por el que el gobierno de EEUU canceló IRS Direct File
Según un informe del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, Direct File tuvo una participación mínima en comparación con otros programas gratuitos. En su primer año, apenas 141,000 declaraciones fueron presentadas mediante el sistema, y en 2025 la cifra subió a 296,531, lo que representó menos del 0.5% del total nacional. Para los críticos, este bajo uso no justificaba el gasto de más de 41 millones de dólares en desarrollo y soporte.
Sin embargo, defensores del programa argumentan que la cancelación tiene un trasfondo más profundo: las grandes empresas privadas de preparación de impuestos, como TurboTax y H&R Block, habrían presionado para mantener su dominio en el mercado.
El senador demócrata Ron Wyden, uno de los impulsores del proyecto original, afirmó que la Presentación Directa fue creada precisamente para combatir las prácticas abusivas de esas compañías, que cobraban tarifas ocultas o engañosas a contribuyentes que buscaban opciones “gratuitas”.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la decisión busca “racionalizar los recursos” y centrarse en “opciones más eficientes”, pero admitió que Direct File simplemente no tuvo la aceptación esperada. Aun así, expertos tributarios han advertido que su desaparición podría aumentar los costos y el tiempo que los estadounidenses deben invertir para cumplir con sus obligaciones fiscales. Antes del programa, el contribuyente promedio gastaba unos 270 dólares y 13 horas en preparar su declaración.
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