José Manuel Serna: ¿Sembramos el petróleo? - LaPatilla.com

José Manuel Serna: ¿Sembramos el petróleo?

En los pergaminos de nuestra primera Escuela de Economía de la UCV, se desvela aún la pregunta que de vez en cuando reaparece en escritos como éste, cotorreos de sobremesa o tesis de grado y hasta de doctorado. (Por cierto y de paso: buena esa de anoche magallaneros!)

Es un tema importante porque nos acusa a todos los venezolanos y aturde la conciencia y la búsqueda de la identidad de todos los compatriotas y de los venezolanistas y venezolanologos del exterior.

La formulación es incluso anticuada, ya que alude a que la riqueza se genera en la agricultura. Y está sembrada en la conciencia económica de todos los venezolanos, que suelen pensar, al tener un ahorro mal remunerado, en adquirir unas tierras para sembrar y criar animales y hasta blanquear pecadillos.





Pero los primeros cien años del primer barril y su pozo, ya se cumplieron y nos encontramos en la miseria. Patético al extremo, cuando los clientes que más se han beneficiado con nuestro profuso oro negro, están deportando hoy a más de 300 mil compatriotas, que trabajan y pagan impuestos en USA. Nuestro economista más prolífico se hizo célebre, llamando a este tipo de problemas: Paradojas venezolanas. Un ocurrente condiscípulo, muy creativo y cervecero, hacía un retruécano con la frase de DF(así le decíamos en la escuela al venerable Maza) y mudaba la expresión a Parajodas venezolanas. Jodedorcito el colega!

La respuesta nuestra es: sí lo hicimos!Lo sembramos de muchas maneras y lo cosechamos full. Educación, sanidad, infraestructura, productos, empresas, nuevas clases sociales, ciudades y pueblos, barrios y cinturones de miseria están hoy en el país y en el mundo en las más diversas empresas de vida, chateando y luchando.

Ojo aquí! Qué esa siembra y sus cosechas se han perdido. Eso es un amplio y variado conjunto de temas, problemas, casos, proyectos y opciones, que se juntarían en una respuesta responsable. Muchas cosas han ocurrido y están sucediendo como producto del “petrolariado”que brotó de esos pozos y sus barriles. Un nuevo país que hoy amanece con los pelos de punta por un explosivo y enervante TPS agotado y agobiante, nos enfrenta a una pregunta del abuelo Shakespeare ¿Somos o no somos? y a un desafío existencial y nacional

¿Qué hacer? Con ese título de una novela, un líder ruso formuló y llevó a cabo una histórica, histriónica y dolorosa revolución que terminó en historietas. Lo que queda como cosecha cultivada es una gran cultura. Una realidad a veces muda y un discurso que riega las redes. Se trata de un nuevo ciclo luego del siglo petroliario. Ya comenzó, de muchas formas, menesterosas unas, mejores otras.

Éxitos que nos inspiran y luchas que salvan familias. Nos queda un contingente de capital humano, pobreza social y menesteres a forjar; de supervivencia, peregrinación, creación y reconstrucción. Somos las haciendas y los conucos con gran poder, retos y enredos en redes. Hay que echarle un cerro: Vayaló!

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