
La Marina de Estados Unidos avanza en el mayor programa naval de su historia reciente, la construcción de los submarinos estratégicos de la clase Columbia. Estas unidades, que sustituirán a los veteranos Ohio, serán las más grandes y complejas concebidas jamás para la flota estadounidense y el pilar de su disuasión nuclear marítima durante las próximas décadas.
Por La Razón
El Pentágono ha adjudicado un contrato de 2.090 millones de euros (2.280 millones de dólares) a General Dynamics Electric Boat para asegurar materiales de larga fabricación y trabajos iniciales de cinco nuevos cascos, del SSBN-828 al SSBN-832. Estos se suman al District of Columbia (SSBN-826) y al Wisconsin (SSBN-827), ya en construcción en los astilleros de Groton en Connecticut y en las instalaciones asociadas de Rhode Island y Virginia. Electric Boat coordinará los trabajos con el Naval Sea Systems Command, responsable de los programas de submarinos estratégicos.
La transición no es menor. La clase Ohio, en servicio desde los años ochenta, afronta el final de su vida útil tras más de cuatro décadas en servicio. Entre 2027 y 2040 se retirarán a un ritmo de una unidad por año. La clase Columbia tomará el relevo con 12 submarinos que reemplazarán a los 14 actuales, con la primera entrega prevista para comienzos de la década de 2030.

Cada submarino Columbia desplazará 20.810 toneladas en inmersión y tendrá una eslora de unos 171 metros. Transportará 16 misiles balísticos Trident D5 y estará equipado con un sistema de sonar ampliado, heredado de la clase Virginia, junto a un sistema de propulsión pump-jet, un estándar en submarinos de nueva generación, y medidas avanzadas de reducción acústica destinadas a mantenerlos indetectables durante más de 40 años de servicio.
Para lograrlo, es esencial el sistema de propulsión pump-jet. Este reemplaza la hélice convencional por un rotor y un estator alojados dentro de una tobera, lo que permite mover el agua de forma más estable y silenciosa. Este diseño reduce la cavitación y, por tanto, el ruido que genera el submarino, mejora la eficiencia a las bajas velocidades típicas de las patrullas de disuasión y protege los componentes internos al ir encapsulados. Por todo ello, es la solución elegida en los submarinos estratégicos de nueva generación, donde no ser detectado es esencial para su supervivencia y capacidad de disuasión.
Además del sistema de propulsión, la clase Columbia estrenará en los submarinos estadounidenses una configuración de timones en ‘X’, un diseño que mejora la maniobrabilidad y la eficiencia y contribuye a reducir aún más el ruido respecto a la configuración en cruz de los modelos actuales.
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