
De momento, el nombre que ha recibido la iniciativa es “Flota Dorada”. Puede que no sea definitivo, pero es lo que el presidente Donald Trump ha elegido para contrarrestar el poder naval de China, en rápida expansión. La nueva flota incorporará elementos de la estética y el estilo de marca propio del empresario y 47º presidente.
Por AS
No hay un programa oficial, ni partida económica declarada, pero todo indica que Estados Unidos podría estar preparándose para reinventar su flota de superficie en torno a buques más grandes, de mayor alcance y con capacidad para numerosos misiles, con naos más pequeñas no tripuladas o de tipo corbeta como apoyo.
Bryan Clark, oficial retirado de la Armada, y miembro senior del Instituto Hudson que está involucrado en las discusiones, “el acorazado del mañana será una cosa que llevará misiles de muy largo alcance”, dijo al Wall Street Journal. Trump ha declarado que ‘estéticamente’ no le gusta lo que ve, quiere una “Flota Dorada” de buques de la Armada nuevos, potentes y de mejor aspecto.
El plan de la Armada, sin fecha, contemplaría la construcción de buques de guerra de mayor tamaño, de entre 15.000 y 20.000 toneladas, más grande que los destructores actuales y más cercano al tamaño de un crucero; también contarían con propulsión avanzada, cascos reforzados, sensores integrados y sistemas de combate modulares.
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