
Un chef que decidió regresar a México para vivir en paz. Un padre mexicano que lideraba su propio negocio de la construcción y que fue deportado por las autoridades estadounidenses. Una pareja salvadoreña que nunca se adaptó completamente al país y prefirió regresar a su lugar de origen. Aunque estas historias se diferencian por la forma en que cada uno de estos inmigrantes volvió a sus naciones en medio de la ofensiva contra la inmigración ilegal del Gobierno de Donald Trump, los tres casos tienen una característica en común: son personas que llevaban décadas viviendo en Estados Unidos y, pese a ello, nunca encontraron una manera de regularizar su estatus migratorio.
¿Por qué es tan complicado para estos inmigrantes encontrar un camino hacia la residencia, la ciudadanía o simplemente vivir en EE.UU. con documentos?
Expertos legales hablaron con CNN al respecto y argumentaron varias razones, entre ellas la situación actual de las políticas de inmigración, pero también la falta de una reforma de inmigración.
Décadas sin cambios que ayuden a estos inmigrantes
Elizabeth Uribe, abogada de inmigración en Uribe & Uribe APLC, dijo a CNN que una de las razones por las que los inmigrantes que llevan décadas en EE.UU. no pueden regularizar su camino es por la falta de una reforma migratoria que realmente les ayude y agilice los procesos.
“No hemos tenido una reforma migratoria que ayude a las personas desde que el presidente Ronald Reagan dio la amnistía y eso estamos hablando a los finales de la década de 1980”, explicó Uribe.
En 1986, Reagan firmó una ley que concedió amnistía a 2,7 millones de inmigrantes indocumentados que habían llegado a Estados Unidos antes de 1982, tenían un historial limpio y estaban registrados en el Servicio Selectivo. Sin embargo, también impuso restricciones a los empleadores y dio más dinero a la Patrulla Fronteriza y otras agencias federales.
Después, afirmó Uribe, la última reforma migratoria que se tuvo fue en 1996 con el presidente Bill Clinton: “Esa fue una reforma que creó la ley de inmigración que tenemos el día de hoy. Fue una reforma se puede decir negativa que hizo todo mucho más difícil para una persona poder obtener un estatus legal”.
La reforma de Clinton estableció medidas que intensificaron el enfoque de la aplicación de las leyes de inmigración estadounidenses, dijo Julia Gelatt, directora asociada del Programa de Política de Inmigración de Estados Unidos en el Instituto de Política Migratoria. Amplió el número de inmigrantes con condenas penales susceptibles de ser deportados, introdujo procedimientos de expulsión acelerados y puso restricciones a muchos inmigrantes no autorizados para legalizarse a través de las relaciones familiares, agregó Gelatt.
Uribe señaló que, por tanto, lo que se tiene hoy es esa ley de inmigración, potenciada con las actuales políticas del Gobierno de Trump que buscan la salida de millones de inmigrantes indocumentados, tengan antecedentes penales o no.
Las medidas de Trump están haciendo “todo mucho más difícil, aún para personas que tienen la suerte de calificar” para un beneficio migratorio, añadió la abogada de Uribe & Uribe APLC.
El tiempo no es un factor que ayude por sí solo
El abogado de inmigración Héctor Quiroga, de Quiroga Law Office PLLC, también recordó la amnistía de Reagan de 1986 y señaló que el tiempo viviendo en Estados Unidos era un factor importante a considerar.
No obstante, aún en ese momento, no era el único requisito, sino que también pedía un historial criminal limpio. Por tanto, el tiempo que un inmigrante viva en EE.UU. no ha sido desde hace décadas el único factor a tomar en cuenta.
Por ello, Quiroga dijo a CNN que se requiere un sistema de méritos (como, por ejemplo no tener antecedentes penales luego de décadas viviendo en EE.UU.) para ofrecer un camino hacia la residencia y luego a la ciudadanía.
“Sin un sistema de méritos, se vuelve un sistema de familia, (es decir) a quién conoces y cómo conoces (para calificar a un beneficio). Y eso se ha vuelto supremamente desordenado”, argumentó el abogado.
Quiroga explicó que hay alternativas para algunos inmigrantes, como la defensa legal de los 10 años, que requiere que las personas que busquen aplicar hayan vivido 10 o más años en EE.UU., tener historial criminal limpio y demostrar que la salida del país causaría dificultad extrema a la familia.
¿Por qué es una defensa y no un beneficio para todos? “Porque, para que a uno se pueda defender, alguien lo tiene que atacar. ¿Quién te ataca? Te ataca inmigración. Entonces tienes que estar en una postura defensiva”, dijo Quiroga.
Esto quiere decir, según Uribe, que el inmigrante tiene que estar defendiéndose en un caso de inmigración, como un proceso de expulsión, y ahí es cuando se pueden solicitar recursos como la cancelación de la deportación.
Este recurso “requiere un mínimo de 10 años en el país, buen carácter moral y tienes que tener un pariente que te califique para ese beneficio, puede ser madre, padre o hijo menor de edad que sea residente o ciudadano, y tienes que demostrar que, si tú eres deportado, tu pariente va a sufrir excepcionalmente”, comentó la abogada de inmigración.
Sin embargo, Uribe indicó que esto último es difícil de lograr porque debes demostrar que con “una separación de familias se van a extrañar, va a haber un impacto económico, psicológico y típicamente eso no es suficiente para poder ganar un caso”.
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