
La esposa de Americo Ramirez lo llamó Mariano durante una cena familiar. No fue un lapsus casual ni una broma privada. Después de semanas de revisar el manuscrito de su último libro Esos nombres raros, ella había leído tanto sobre Mariano Mendoza, el protagonista poliamoroso y obsesionado con los nombres, que confundió ficción con realidad.
Pero esta confusión no afecta a su círculo cercano. Lectores de varios países le escriben preguntándole detalles sobre «su vida» que en realidad pertenecen a Mariano. La línea entre autor y personaje se difuminó tanto que Ramírez tuvo que aclarar públicamente dónde termina su biografía y dónde empieza la ficción. Raramente una novela logra este efecto de manera tan involuntaria y reveladora.
Esos nombres raros, publicada el 14 mayo 2025 y disponible en portales como Amazon, se extiende por 528 páginas donde el autor venezolano explora las vidas paralelas que pudo haber vivido pero nunca eligió. El resultado es una obra que cuestiona hasta qué punto nuestras decisiones nos definen y si la literatura permite habitar esas versiones descartadas de nosotros mismos.
Del taxi a la literatura en 79 países
Américo Ramírez nació en Maracay, Venezuela, en 1971. Su carrera literaria comenzó en circunstancias poco convencionales: tras emigrar a Estados Unidos por el exilio político, trabajó como conductor de taxi y Uber. Ese volante se convirtió en su verdadera universidad narrativa. Los pasajeros compartían confesiones, dramas personales y alegrías efímeras durante trayectos de quince minutos.
El blog «Historias de Drivers» plasmó esas experiencias. En 2020, lectores de 79 países seguían sus relatos cortos basados en hechos reales. Ramírez descubrió que el asiento trasero de un taxi atraía más historias que el diván de un psiquiatra. Esa frase, que aparece en su libro «50 historias de drivers», resume su filosofía narrativa: las vidas anónimas merecen ser contadas.
Su trayectoria literaria despegó rápido publicando nuevos libros como Demoliendo la casa de los sueños, 50 historias de drivers, el infantil Escuela de Panteras y finalmente Esos nombres raros. Esta última obra marca un salto cualitativo desde el relato corto hacia la novela compleja de largo aliento.
La obsesión por nombrar las cosas
Mariano Mendoza, protagonista de Esos nombres raros, sufre una fijación peculiar: cree que existe una relación inseparable entre las palabras y los objetos que nombran. Esta obsesión filosófica lo lleva a analizar constantemente los nombres de las personas que conoce, buscando coherencia entre el sonido de un nombre y la personalidad de quien lo porta.
El propio título encierra esa búsqueda. ¿Por qué ciertos nombres suenan raros? ¿Qué hace que un nombre se sienta inadecuado para la persona que lo lleva? Ramírez explora estas preguntas a través de su alter ego empresarial y poliamoroso.
Con una estructura fragmentada que obliga al lector a ensamblar el rompecabezas y sin una línea temporal clara ni respuestas definitivas, el autor reconoce que Mariano representa su vida fallida, el camino que pudo tomar pero descartó. La literatura le permitió habitar esa versión alternativa sin consecuencias reales. O eso creía hasta que su propia esposa empezó a confundirlo con su creación.
De relatos cortos a novela de 528 páginas
El salto desde 50 historias de drivers hasta Esos nombres raros muestra una evolución técnica por parte del autor. Los relatos breves del libro anterior funcionaban como instantáneas: situaciones cerradas, personajes esbozados, desenlaces rápidos. La nueva novela exige paciencia y capacidad de mantener múltiples hilos narrativos durante más de quinientas páginas.
Una ambición formal que no está exenta de riesgos. Algunos lectores echan de menos la inmediatez de sus historias cortas. Otros celebran la profundidad psicológica que solo permite el formato extenso. Ramírez eligió en su último libro la complejidad sobre accesibilidad, una apuesta valiente para un autor que construyó su audiencia con textos breves y directos.
La publicación con Ediciones Daimon también marca un paso adelante en la carrera literaria del autor y representa la consolidación de una voz narrativa que comenzó en un blog leído en 79 países. El camino desde chofer hasta novelista que cuenta con cuatro libros publicados gracias a una gran disciplina y urgencia creativa.
