
Una venezolana y su restaurante están dando de qué hablar en Tenerife, y la razón supera las expectativas. Nazareth Padilla entendió que para destacar en el competitivo mercado culinario debía brindar algo más que tradición, tenía que servir una experiencia memorable y fue así como se dedicó a crear una propuesta monumental: la arepa más grande de Canarias.
Bautizada como “La Trifásica”, impresiona por el tamaño y sus rellenos son pura tentación. Arepera Estación +58 ahora es el rinconcito de Venezuela que atrae a diario a los coterráneos que anhelan reencontrarse con los sabores de su tierra y a los locales que disfrutan probar un menú diferente. Descubre la historia de superación de la emprendedora detrás del plato criollo más famoso de esta isla del Atlántico.
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Nazareth Padilla es oriunda de Santa Teresa del Tuy y, antes de comenzar su travesía, trabajaba entre expedientes en el departamento de garantías de la Torre del Banco de Venezuela. Pero en 2017, el destino la obligó a abandonar la comodidad de las oficinas para enfrentarse a una migración inevitable. España le permitió descubrir que su verdadera vocación estaba en la sazón que la acompañaba desde pequeña.
Rememoró aquel aterrizaje en suelo canario como un proceso de adaptación lento, donde cada día representaba una lección de humildad y supervivencia. “Al principio me costó un poco adaptarme porque todo era nuevo. Pero con el tiempo fui acostumbrándome, aprendiendo y ya hoy me siento mucho más integrada”.

Esa integración se forjó a fuego lento, tal como se cocinan los grandes proyectos, superando la barrera invisible de ser extranjera en una tierra que, aunque amable, no dejaba de ser ajena. “Lo más duro de la migración para mí fue sentir que tenía que empezar mi vida desde cero. Recuerdo mis primeros días y esa mezcla tan pesada de miedo, soledad y ganas de salir adelante. Extrañaba mi casa, mi gente, mis costumbres. Incluso esas cosas pequeñas que uno nunca piensa que va a echar de menos”, dijo a La Patilla.

Lejos de sucumbir ante la melancolía, Nazareth transformó el dolor en combustible. Descubrió que la distancia le otorgó otra perspectiva sobre sus propias capacidades, al hallar una fortaleza interior que desconocía mientras vivía bajo el cobijo de su entorno familiar en Venezuela. La adversidad actuó como un espejo revelador y le demostró que con su empeño podía construir un futuro sólido.
“Con el tiempo me di cuenta de que, a pesar de todo lo que dolía, tenía una fuerza dentro de mi que no conocía; Y paso a paso fui aprendiendo, creciendo y encontrando mi lugar. Esa etapa me marcó mucho, pero también me enseñó de lo que soy capaz”.
La esencia del sabor tuyero
La inspiración para Arepera Estación +58 fue gracias a sus raíces, de aquellos días de observar la dinámica del restaurante de su familia en Venezuela. “Desde niña aprendí que la comida hecha con cariño puede unir a las personas y transmitir amor. Quise trasladar ese pedacito de mi tierra conmigo y crear un lugar donde la gente se sintiera como en casa, disfrutando cada plato como si fuera parte de nuestra historia”.

Materializar ese sueño implicó sacrificios físicos extenuantes. La ubicación del local impuso una logística feroz que puso a prueba su resistencia diaria. “Uno de los principales obstáculos es que el negocio estaba a una hora de donde vivía y tenía que viajar todos los días para trabajar de 6:00 a.m. a 10:30 p.m”. Esa constancia rindió frutos y hoy su menú es un compendio de la geografía culinaria nacional, ofreciendo desde empanadas y tequeños hasta platos navideños, para así mantener viva la tradición en cada servicio.

“En nuestro menú ofrecemos un poco de todo lo que nos gusta de la comida venezolana: Arepas, empanadas, tequeños, chicharrones, tostones, platos combinados. Actualmente estamos ofreciendo el plato navideño, todo hecho por el equipo de Arepera Estación +58, sin dejar atrás ‘La Trifásica’ que es lo más pedido por los clientes”, señaló la criolla.

Es precisamente “La Trifásica” la que se roba el protagonismo y desafía los límites. Esta arepa, autoproclamada la más grande de Canarias, es un prodigio de la gastronomía criolla. Con un peso que ronda el kilogramo una vez rellena, se erige como un reto para cualquier comensal y un orgullo para su creadora, quien ya inició los trámites para proteger su invención ante la aparición de imitadores que buscan capitalizar su idea. “Estamos a la espera de la patente”, acotó.

Y es que la creación de esta arepa colosal impresiona por varias razones. “’La Trifásica’ se puede rellenar con los sabores que quieran desde Diablitos hasta queso de mano con chicharrón, la más vendida es la reina pepiada con queso, pero en lo personal, la que más me gusta es la de queso de mano con tajadas. Solo la arepa pesa medio kilo, el diámetro es de 20 cm y ya con el relleno pesa aproximadamente un kilo”, describió Nazareth.
Una sazón que une generaciones
La recepción en Tenerife resultó un fenómeno difícil de ignorar. Las Islas Canarias, históricamente vinculadas a Venezuela por flujos migratorios de ida y vuelta, acogieron la propuesta con los brazos abiertos. Para muchos canarios que vivieron en nuestro país, o para sus descendientes, probar una de estas arepas significa reconectar con un pasado feliz.
“Muchos de ellos vivieron gran parte de su vida en Venezuela y, al volver, esta arepa que nosotros les ofrecemos los conecta nuevamente con ese pasado y esos recuerdos que traen de allá (…) a todos les gusta mucho. Y como decimos nosotros: ‘la arepa frita es de Canarias’”.

Para sostener este restaurante, la tuyera se rodeó de un equipo que comparte su gentilicio y pasión. Entendió que el liderazgo efectivo requiere delegar y confiar en manos capaces. Jóvenes talentos que aportan la energía necesaria para garantizar que el servicio mantenga ese calor humano que distingue al venezolano en cualquier rincón del planeta.

“Tengo la suerte de no hacerlo sola. Milagrito, es nuestra ayudante de cocina de 23 años, es caraqueña, y pone su corazón en cada plato. Nuestro camarero estrella tiene 35 años y es de Acarigua; hace que cada cliente se sienta en casa. Gracias a ellos, Arepera Estación +58 tiene ese cariño y calidez que le hace especial”, destacó.
Venezuela en el corazón
A su vez, el viaje de Nazareth es también un reflejo del empoderamiento femenino en la diáspora. Lograr establecerse y prosperar en un mercado competitivo, lejos de su red de apoyo familiar. “Emprender fuera del país, ha sido un gran logro personal como mujer, porque demuestra que todos podemos. Todos tenemos la capacidad de lograr lo que nos propongamos; solo necesitamos creer un poco en nosotros mismos y trabajar con esfuerzo para alcanzar nuestros objetivos, siempre con dedicación, constancia y respeto por los demás”.
Ahora, la mirada de esta venezolana se proyecta hacia el futuro con mayor ambición. No se conforma con haber conquistado Tenerife; sueña con expandir su negocio hacia la península ibérica, para llevar su estandarte de sabor e innovación a nuevas latitudes. Su aspiración es convertir su emprendimiento en un referente que trascienda lo local y mantener la esencia que le dio vida.
“Cada plato cuenta con mi historia, mi esfuerzo y todo el amor que aprendí desde niña en el restaurante familiar. Quiero que quien pruebe nuestra comida sienta a Venezuela en su corazón y entienda que los sueños, con trabajo y pasión, realmente se hacen realidad”, concluyó.
