
El secuestro y entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, consumados en julio de 2024 por órdenes y acción directa de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, siguen rodeados de interrogantes, pese a los relatos oficiales de los dos principales involucrados.
Por infobae.com
El secuestro de El Mayo Zambada según las dos versiones
De acuerdo con el acuerdo de culpabilidad presentado en la corte federal de Illinois, Guzmán López citó a Zambada a una supuesta reunión para resolver disputas. La cita fue en el rancho Huertos del Pedregal, a las afueras de Culiacán, Sinaloa.
El testimonio de Zambada, por su parte, coincide en que fue invitado bajo el pretexto de mediar en una disputa política en la que, según su carta, estarían presentes figuras como el gobernador de Sinaloa, Iván Guzmán Salazar y el exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda, a quienes Joaquín Guzmán no menciona en su acuerdo de culpabilidad.
Según ambas versiones, Zambada García llegó al lugar con un equipo de escoltas: dos de ellos —José Rosario Heras López y Rodolfo Cháidez— ingresaron con él, otros dos permanecieron en el perímetro. Para El Mayo, desde el inicio fue notoria la presencia de un número inusual de hombres armados.
Acorde a la narrativa judicial, Guzmán López condujo a Zambada hasta una sala privada, donde antes se había retirado el vidrio de una ventana que iba del piso al techo. Estando solos, Guzmán López cerró la puerta y, por su orden, hombres armados y encapuchados entraron por la ventana, sometieron a Zambada, le cubrieron la cabeza con una bolsa negra y lo esposaron.
La carta de Zambada agrega que fue agredido físicamente, provocándole heridas graves en la espalda, las muñecas y las rodillas.
Ambas versiones coinciden en que Zambada, sacado por la ventana, fue subido a la parte trasera de una camioneta. El vehículo lo trasladó durante unos 15 a 20 minutos hasta una pista clandestina. En este punto, las dos fuentes señalan que fue obligado a abordar una avioneta: Guzmán López también subió.
El documento judicial subraya que Guzmán López preparó una bebida con sedantes, que ambos consumieron antes del despegue. Durante el vuelo —de unas dos a tres horas, según Zambada—, ya sin la capucha, fue atado con bridas al asiento de la avioneta. Luego aterrizaron en Nuevo México.
Lo que ambos relatan es que al aterrizar, agentes federales estadounidenses estaban esperando para detener a Zambada directamente en la pista.
En ambos relatos, Zambada recalca: “No me entregué ni vine voluntariamente a los Estados Unidos. Tampoco tuve ningún acuerdo con ninguno de los gobiernos. Al contrario, fui secuestrado y traído a Estados Unidos por la fuerza y en contra de mi voluntad”.
Para leer la nota completa pulse Aquí
