
La nueva ronda de negociaciones entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, cerró sin avances para un acuerdo de paz sobre Ucrania.
Por Infobae
Tras cinco horas de reunión en el Kremlin, ambos equipos reconocieron que persisten diferencias sustanciales en los temas centrales de la agenda, entre ellos el estatus del Donbás, las garantías de seguridad, el futuro de la OTAN y la política de reparación de daños tras la guerra.
Yuri Ushakov, asesor en política internacional de Putin, afirmó a la prensa rusa que, si bien hay “propuestas estadounidenses más o menos aceptables”, otras resultan imposibles de asumir para Moscú.
“No hemos logrado un compromiso, pero no estamos más lejos que antes”, resumió Ushakov, quien reconoció que el encuentro fue “útil, constructivo y sustancial”.
El borrador principal negociado por Witkoff, revisado por Kiev y otras capitales europeas en las últimas semanas, fue acompañado por cuatro nuevos documentos presentados a la delegación rusa.

Las posiciones sobre los ya conocidos puntos críticos siguen sin acercarse: Rusia insiste en la renuncia oficial de Ucrania a integrarse en la OTAN y en la definición limítrofe del Donbás, mientras Estados Unidos y el bloque europeo exigen garantías de seguridad y plantean reparaciones de guerra por parte de Moscú.
Putin, en su diálogo previo con la prensa local, responsabilizó a París, Berlín y Londres de “bloquear todo el proceso de paz”, acusando a los socios europeos de sumar a los textos exigencias imposibles para Rusia.
“Ellos mismos se abstienen de las negociaciones de paz y, al mismo tiempo, ponen trabas al presidente Trump. No tienen agenda de paz. Están a favor de la guerra”, sostuvo el mandatario ruso, quien agregó que las nuevas propuestas europeas solo buscan justificar un eventual rechazo de Moscú y prolongar el conflicto. El Kremlin sostiene que cualquier solución debe reparar el control territorial y la influencia de Rusia en el este ucraniano.
De parte estadounidense, la delegación fue encabezada por Witkoff, acompañado por Jared Kushner, asesor y yerno del presidente Donald Trump. La presencia de una traductora en la comitiva —ausente en reuniones anteriores— buscó despejar los cuestionamientos por posibles malentendidos y filtraciones, ya que la ronda se vio precedida por la divulgación en medios rusos de conversaciones privadas entre diplomáticos y asesores de ambos países.
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