
El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, utilizó su vivienda de Aravaca (Madrid) como uno de los principales escenarios para mantener contactos discretos relacionados con la operativa financiera de Plus Ultra que investiga la Policía Nacional. Los datos a los que ha tenido acceso en exclusiva El Debate acreditan que en ese inmueble, en el que el expresidente ya no reside, se celebraron varias reuniones en las que se abordaron decisiones vinculadas a los movimientos de dinero asociados al rescate público de la aerolínea venezolana. Esos encuentros se produjeron en un momento clave de la investigación y coinciden con el periodo temporal que analizan los agentes por el destino final de los fondos.
Por Alejandro Entrambasaguas | EL DEBATE
La información recabada por este periódico confirma que entre los meses de septiembre y diciembre de 2023 se celebraron cinco reuniones en esa vivienda. No se trató de encuentros aislados ni improvisados, sino de una secuencia organizada y continuada de contactos concentrada en ese intervalo temporal concreto. Ese periodo coincide plenamente con el marco que examina la investigación policial, centrada en determinar si los 53 millones de euros aprobados por el Consejo de Ministros para rescatar a Plus Ultra fueron utilizados exclusivamente para reforzar la viabilidad de la compañía o si, por el contrario, sirvieron para articular una operativa paralela de movimientos de dinero hacia Venezuela.
La investigación que dirige la Fiscalía Anticorrupción sostiene que la inyección de fondos públicos no tuvo como único objetivo sanear la situación financiera de la aerolínea. Los investigadores analizan si parte de ese dinero fue canalizado a través de sociedades y mecanismos interpuestos para atender otros fines, entre ellos transferencias internacionales, que ahora están bajo examen. En ese contexto, las reuniones celebradas en la vivienda de Aravaca adquieren un peso específico, ya que en ellas se abordaron decisiones clave relacionadas con esa arquitectura financiera.
La dinámica de los encuentros seguía siempre el mismo esquema. En primer lugar, Zapatero se reunía con Julio Martínez, el empresario posteriormente detenido, en un camino del monte de El Pardo, a las afueras de la ciudad de Madrid, en una zona sin cobertura telefónica. Allí, en un entorno totalmente aislado, se celebraban reuniones prolongadas en las que se despachaban cuestiones estratégicas y se fijaban líneas de actuación sin interferencias externas. Ese primer contacto permitía delimitar los mensajes y las decisiones que debían trasladarse a la siguiente fase.
Tras ese encuentro inicial, Julio Martínez se desplazaba para reunirse con Julio Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, en restaurantes de La Moraleja, entre ellos el establecimiento La Máquina. En ese segundo escenario se concretaban los aspectos operativos, se afinaban los detalles y se trasladaban las directrices recibidas. Una vez concluida esa reunión, el empresario regresaba de forma inmediata a la vivienda de Zapatero en Aravaca. Ese regreso cerraba el circuito.
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