La Batalla de Verdún fue la más cruenta de la 1ra Guerra Mundial y, para la fecha, de toda la historia. Duró 10 meses, del 21 de febrero al 18 de diciembre de 1916.
Se estiman los muertos en 714.000: 377.000 franceses y 337 000 alemanes, o sea, un promedio mensual de 70.000.
A dicha batalla le cuadra a la perfección el calificativo de combate total, pues en ella participaron también -tomando partido por su patria- los animales: caballos, palomas y perros.
“Satanás, el perro patriota”
El objetivo alemán era derrotar para el mes de octubre a Francia y luego encargarse de vencer a la solitaria Inglaterra. La victoria en la batalla parecía estar a su alcance: los soldados franceses estaban rodeados, superados en número, con escasez de reservas de alimentos, aislados sin telégrafo y escasas palomas mensajeras. Sin embargo, la orden que tenían era resistir o morir hasta que llegaran refuerzos.
La primera operación para llevar mensajes había fracasado, muriendo 10 soldados y un perro mensajero.
La segunda se implementó rápido. En medio del humo y las balas los franceses divisan un gran animal negro con máscara antigás y amaestrado: avanza hacia ellos en zig zag, no en línea recta, para evitar las balas.
Al caer herido Satanás (cruce de galgo y collie) el soldado Duvalle, su entrenador, sale de la trinchera y muere, pero antes alienta a su mascota:
“Satanás. Ten valor, mi amigo. ¡Por Francia!”.
El perro mensajero se orienta y en 3 patas entrega el mensaje que iba en un tubo:
“Por el amor de Dios, esperen. Enviaremos tropas para relevarlos mañana”.
Lo más increíble es que Satanás llevaba también 2 alforjas con 2 palomas cargando un mensaje con la ubicación de la artillería alemana y una pudo llegar a su destino.
Satanás, el perro patriota, resultó un factor clave para que los franceses pudieran convertir una segura derrota en la Batalla de Verdún en una victoria.
Esta decisiva victoria conduciría 2 años más tarde a que Francia resultara la potencia triunfadora de la 1ra Guerra Mundial y Alemania la potencia vencida.
