
En el tapiz intrincado de la vasta campaña de operaciones psicológicas (PSYOP) que el Ejército de los Estados Unidos despliega contra el narco-terrorismo chavista hay importantes hechos fácticos que debemos aquí destacar. Esta empresa mental, cuál moderna guerra sin armas, se erige como un monumento a la doctrina de las Operaciones de Apoyo a la Información Militar (OAMI), donde la pluma, el teclado y el pixel ahora prevalecen sobre el filo ansioso de la espada rojiazul, erosionando totalmente la voluntad del adversario desde la profundidad de sus cimientos morales.
Las PSYOP, en su esencia milenaria, constituyen actividades militares psicológicas destinadas a influir en las emociones, estados mentales, motivos y comportamientos de audiencias; induciendo o reforzando conductas favorables a los objetivos estadounidenses y occidentales. Ejecutadas estás acciones por élites especializadas del 4.º y 8.º Grupos de Operaciones Psicológicas del Ejército, la 193.ª Ala de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, o el Centro de Operaciones de Información del Cuerpo de Marines, estas operaciones se estratifican en tres niveles: estratégicas (amplias campañas informativas, a menudo coordinadas con agencias civiles), operacionales (en teatros definidos para potenciar campañas conjuntas) y tácticas (apoyo directo a comandantes en el terreno contra fuerzas opuestas).
En el teatro venezolano, esta inmensa operación psicológica se despliega como una sinfonía de persuasión y disuasión, combinando amenazas creíbles con mensajes sutiles para fomentar el descontento popular contra el liderazgo madurista, perturbar el proceso de toma de decisiones y socavar el mando y control militar de lo poco que les queda de la FAN. Desde la autorización presidencial de acciones encubiertas de la CIA (confirmada públicamente en octubre de 2025), hasta el inmenso despliegue de activos navales y aéreos en el Caribe, bajo pretexto superficial de una operación contra-narcóticos. Aquí el Departamento de Guerra (por órdenes expresas del Presidente Donald Trump) teje una tupida red de incertidumbre que amplifica el eco de rumores, desinformación controlada y narrativas prebélicas que nos revelan al régimen efectivamente como un narcoestado ilegítimo (que efectivamente lo es), responsable de migración masiva inducida, infiltración de grupos terroristas, tráfico industrial de estupefacientes y un muy probable receptor de armas nucleares rusas e iraníes.
En el ámbito digital, en este ese nuevo field of battle donde las redes sociales actúan como multiplicadores de fuerza, las PSYOP estadounidenses han alcanzado maestría superior en la fractura moral de los altos mandos chavistas. Mediante campañas masivas de influencia encubierta, amplificadas por recompensas millonarias por la captura de líderes (elevadas a 50 millones de dólares en 2025), rumores confirmados de la probable fuga de Maduro, videos publicando represiones o deserciones, y una constante proyección de poder kinetico (ataques a embarcaciones narcotraficantes), se siembra la irreversible semilla de la duda entre las mismísimas filas del Cártel de Los Soles. Los altos mandos del narco-terrorismo rojo, antaño aliados indivisibles por las jugosas rentas criminales (minería ilegal, contrabando y logística narcótica), ven ahora totalmente erosionada su cohesión: La moral de la tropa profesional y alistada es brutalmente baja, la base joven de la oficialidad está crónicamente minada por salarios exiguos y mantenimiento deficiente del apresto operacional; mientras que los seudo generales del narco ahora perciben un futuro post-Maduro no como boyante exilio dorado, sino como prisión perpetua, ineludible rendición judicial de cuentas, inútil muerte en combate o sangriento ajusticiamiento popular.
Esta campaña intelectual prolongada genera un pánico contagioso intra chavismo, prolonga la parálisis decisoria y desalienta acciones militares agresivas, reduciendo una posible eficiencia combativa y propiciando potenciales fracturas de la élite imperante. Como en las clásicas operaciones de deception y gray zone warfare, la amenaza creíble de intervención militar con el superportaaviones USS Gerald R. Ford y hasta 20.000 efectivos especiales en el Caribe, actúan efectivamente todas como un gran catalizador geopolítico, persuadiendo a que cualquier resistencia armada devenga en un acto fútil. En esta prognosis estratégica, basada en inteligencia militar actual y patrones colapsantes de regímenes bajo presión sostenida, algunos importantes analistas militares estiman una probabilidad del 85% de que los militares chavistas (especialmente sus altos mandos, previamente quebrantados en cuerpo y espíritu) no efectúen siquiera un solo disparo de revólver calibre 38, contra una eventual operación de rescate militar norteamericana con botas en tierra. Tal intervención, aero-naval, quirúrgica y abrumadora, no hallaría un enemigo cohesionado (Sadam Huseín tenía 1 millón de hombres y no logró resistir siquiera 2 días), sino, que, por el contrario, las fuerzas de liberación encontrarán un adversario moralmente depauperado, propenso a la cobarde defección o inclinado a la inactiva pasividad. Salvando así miles vidas estadounidenses, cientos de miles de vidas Venezolanas y acelerando el amanecer de nuestra liberación nacional.
El Presidente Donald J Trump ha tardado todo este tiempo prudencial sencillamente porque está empecinado en salvar vidas y porque está esperando el instante preciso para ordenar el bombardeo fulminante de objetivos militares estratégicos que generarán una desbandada castrense masiva en las principales capitales de Venezuela.
Una vez abandonados los puestos de combate social comunistas, en simultáneo, se desencadenará una rebelión general interna de las precarias agrupaciones obedientes que “por ahora” hoy le juran total lealtad al muy disminuido Cártel de los Soles (15.000 o menos de una fuerza de 400.000). La narcocracia marxista podría desmoronarse por dentro, incluso aun antes de que los implacables Marines de la 22 Military Expeditionary Unit siquiera pongan su bienvenida planta liberante en nuestra esperanzada Venezuela. Ponderación y ecuanimidad, hermanos queridos que el narcorégimen castrochavista será intervenido en muy poco tiempo.
