
Emily Richardson, de 36 años, ha vivido con el síndrome de Stevens-Johnson (SSJ) gran parte de su vida, aunque solo recibió un diagnóstico formal el año pasado.
Por: La Opinión
Desde su primera reacción a la edad de un año, los médicos le atribuyeron erróneamente sus síntomas a brotes de herpes. Su primer episodio grave ocurrió a los 27 años, lo que la llevó a cuestionar los diagnósticos erróneos.
“Volvió a ocurrir a los 13 y a los 27, y cada vez me diagnosticaban herpes erróneamente. A los 27, empecé a cuestionarme si era herpes o no, pero seguía sin tener ni idea de qué me pasaba”, declaró Richardson, de Murfreesboro, Tennessee, a Newsweek.
Desde que contrajo COVID-19 en 2021, Richardson ha sido hospitalizada en cuatro ocasiones por reacciones alérgicas relacionadas con el SSJ. Ella sostiene que, aunque los médicos han empezado a reconocer su sensibilidad al sol, aún luchan por aceptar la relación entre la exposición UV y el SSJ.
El SSJ es un trastorno poco común de la piel y las membranas mucosas que puede causar una erupción cutánea dolorosa y la formación de ampollas.
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