
La conectividad aérea internacional de Venezuela permanece en niveles mínimos a finales de 2025, en pleno período de fiestas decembrinas, y no se prevé una normalización a corto plazo. Esta situación responde a la decisión del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), controlado por el régimen de Nicolás Maduro, de no restituir los permisos a las aerolíneas extranjeras, una medida que afecta a miles de viajeros y se mantiene indefinida.
Por Infobae
Actualmente, las únicas operaciones regulares se limitan a algunos vuelos de Copa Airlines hacia Maracaibo y conexiones gestionadas por aerolíneas venezolanas desde Colombia. El resto de las rutas internacionales permanecen suspendidas, dejando a un gran número de venezolanos sin posibilidad de salir o ingresar al país debido a las restricciones impuestas por la dictadura chavista, que revocó los permisos de varias compañías tras las recomendaciones de seguridad emitidas por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos y la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA).
La desconexión aérea comenzó a profundizarse tras el colapso económico y político del país en 2016, cuando el Estado restringió progresivamente el acceso de aerolíneas extranjeras, concediendo permisos solo a un reducido grupo de compañías. En las últimas semanas, el número de opciones se redujo aún más, y los precios de las pocas rutas disponibles alcanzaron niveles que resultan inaccesibles para la mayoría de los ciudadanos, obligando a muchos a permanecer varados en ciudades en las que se encontraban como turistas o a realizar viajes con escalas que duran más de 24 horas para entrar o salir del país.

El 21 de noviembre de este año, la FAA instó a “extremar la precaución” al sobrevolar el espacio aéreo venezolano y el sur del Caribe, aludiendo a una “situación potencialmente peligrosa” en la región tras el despliegue militar estadounidense cerca de las costas venezolanas. Estas recomendaciones llevaron a la AESA a emitir avisos similares, lo que derivó en la suspensión de vuelos de las aerolíneas Iberia, Air Europa y Plus Ultra entre Madrid y Caracas hasta el 31 de diciembre, según informaron los propios operadores. Posteriormente, la AESA renovó su “alta recomendación” de no sobrevolar la zona al menos hasta el 31 de enero de 2026, lo que llevó a Iberia y Plus Ultra a anunciar la extensión de la suspensión hasta esa fecha, mientras que Air Europa la fijó, por el momento, hasta el 18 de enero. Por su parte, la Agencia Europea de Seguridad Aeronáutica (EASA) también advirtió a principios de diciembre sobre los riesgos de operar en Venezuela hasta el 31 de enero.

En el caso de las aerolíneas españolas, el impacto ha sido desigual. Para Iberia, los vuelos a Venezuela representan aproximadamente el 1,7 % de su oferta de asientos de largo radio, mientras que para Air Europa, la suspensión implica “muchas pérdidas y muchos problemas para los usuarios”, según declaró su presidente, Juan José Hidalgo. Plus Ultra, por su parte, concentra una parte significativa de su negocio en rutas con América Latina y, especialmente, con Venezuela.
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