La puerta estrecha: salir de la cámara de eco para recuperar el país, por Abraham Sequeda - LaPatilla.com

La puerta estrecha: salir de la cámara de eco para recuperar el país, por Abraham Sequeda

Una sociedad próspera debe tener como valor fundamental su libertad con un orden jurídico establecido. La dificultad más agobiante de tener limitaciones fuertes de estas condiciones, es una existencia con nulas perspectivas de mejoras.

Pero, ¿qué relación guarda el bienestar de una población y el concepto de la cámara de eco? El concepto de cámara de eco, nace en los medios digitales de comunicación, especialmente las redes sociales, para establecer tendencias y segmentación. En una población con múltiples escenarios y dinámicas, ¿cómo moldea sus propias necesidades, comportamientos y prioridades?





No es la intención ir a profundidad en aspectos psicológicos y antropológicos, sino inferir la manera en que los propios mecanismos pueden alterar, debilitar o neutralizar las capacidades de los individuos.

Una primera característica, es cómo son reforzadas ideas y creencias, solo con repeticiones en distintos contextos. Luego de esto, el proceso propiamente dicho conlleva a una natural y hasta ingenua necesidad de buscar aquellas informaciones que refuerzan las propias ideas y creencias.

Seguidamente, lo estratégicamente más preocupante es cuando se simplifica la realidad. Esto conduce a errores fatales al elegir a quiénes encargar el futuro del país, bloquea el pensamiento crítico y genera una parálisis alimentada por una falsa sensación de victoria.

Lo anterior deja de ser un detalle menor, cuando se traduce en una autosegregación inconsciente. Esta limitación del entorno general, que puede llegar a un desproporcionado distanciamiento del significado, funcionamiento y equilibrio como ciudadano, profesional o responsable de políticas públicas, lo cual comienza a consolidarse como una vulnerabilidad grave.

Esta situación de aniquilación somete a los ciudadanos a estándares preestablecidos, pautas de acción o simplemente la complacencia de lo que se ha normalizado y cotidianizado. Al final, la libertad es la llave, pero abrir la puerta para construir un país diferente conlleva un riesgo: que al entrar en esa nueva «habitación», el espacio siga siendo un reflejo vacío, una amplificación de la nada. 

Se está a tiempo aún de reflexionar sobre lo que es conveniente. Para recordar se coloca este pasaje de Mateo 7:13-14: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan».