¿Quién es Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa de Venezuela? - LaPatilla.com

¿Quién es Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa de Venezuela?

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En medio del ataque de EE.UU. en Venezuela que resultó con la captura de Nicolás Maduro, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, dijo que Venezuela resistiría la presencia de tropas extranjeras en el país. “Esta invasión representa la mayor afrenta que ha sufrido el país”.

Por cnnespanol.cnn.com





Padrino López acusó a EE.UU. de impactar “con misiles y cohetes” disparados de helicópteros de combate poblaciones civiles en las localidades de Fuerte Tiuna, Caracas, los estados Miranda, Aragua y La Guaira.

Vladimir Padrino López es el pilar militar del chavismo: garante de la lealtad armada a Maduro, acusado de abusos y narcotráfico, pero seguía firme en el poder y todos los ojos están en él tras las acciones de EE.UU. y la captura de Maduro.

El hombre de confianza de Maduro

“Maldito el soldado que apunte su arma contra su pueblo” es una frase a menudo atribuida al Libertador Simón Bolívar y un estribillo constante en las sucesivas olas de protestas opositoras en contra del Gobierno chavista en Venezuela.

Desde al menos octubre de 2014, después del primer movimiento masivo que desafió a Nicolás Maduro, en muchos hogares opositores ese soldado ha tenido una cara y un cargo definidos: el general en jefe de la Fuerza Armada, Vladimir Padrino López.

Se trata de uno de los hombres de más confianza del presidente de Venezuela y, como ministro de Defensa desde hace más de una década, es la representación física de la “unión cívico militar” tan alabada por la retórica gubernamental.

Ese papel le ha costado amistades y el cariño de hasta parte de su familia, pero también le ha garantizado a Padrino López ingresos mucho más altos que el sueldo promedio de un uniformado (el salario mínimo es de US$3 al mes), según denuncian agentes federales estadounidenses, que lo acusan de aceptar sobornos de organizaciones narcotraficantes a cambio de permitirles pasar libremente por el espacio aéreo venezolano. Padrino ha negado esas acusaciones, que considera “infundadas” e “impúdicas”.

En su rol de líder de los cuatro componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana —Ejército, Armada, Aviación y, crucialmente, la Guardia Nacional Bolivariana, que es la que pone el freno en la mayoría de las protestas— Padrino ha garantizado la estabilidad y el apoyo incondicional de las tropas al Gobierno del Partido Socialista Unido de Venezuela, además de jugar un rol clave en apaciguar las decenas de supuestas conspiraciones de las que Maduro había denunciado ser víctima en reiteradas ocasiones.

Un chavista de la primera hora

Caraqueño de toda la vida, Padrino nació el 30 de mayo de 1963 en la Parroquia de Santa Rosalía, según contó él una rara entrevista concedida al periodista y exministro de Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas, en 2021, durante el nivel más alto de la pandemia de covid-19.

Desde siempre esquivó a los medios, sus interacciones con la prensa son infrecuentes, mientras que en distintas ocasiones se ha dirigido a la nación para reafirmar su lealtad al proyecto de Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez y, sucesivamente, Nicolás Maduro.

Eso, a pesar de que, según cuenta el propio ministro, desde joven no tenía vocación de militar y solo aceptó presentarse a la Academia Militar para acompañar un amigo de la secundaria.

“Mi compañero no quedó y yo sí quedé. Así pues, que son las cosas”, contó Padrino en ocasión de dicha entrevista.

En la Academia Militar fue alumno del propio Chávez, quien revivió en el estudiante el pensamiento político socialista después de que su propio padre, comunista, le pusiera el nombre de uno de los revolucionarios más exitosos del siglo XX: Vladimir, por Vladimir Ilyich Ulianov, mejor conocido como Lenin, el padre de la Unión Soviética.

A pesar de ese vínculo directo, el teniente coronel Chávez no involucró a Padrino en su intento de golpe el 4 de febrero de 1992, pero sí le escribió desde la cárcel de San Carlos en las semanas siguientes.

Padrino cuenta que, desde ese momento, se consideró chavista y se propuso difundir esa doctrina en los cuarteles.

Ni un curso de infantería avanzada en la Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia —donde vivió durante varios meses en 1995— logró alejarlo de su propósito revolucionario. “Eso me permitió conocer el monstruo en sus entrañas”, cuenta Padrino. “Aprendí la cultura de vocación, de poder expansionista, colonialista de los Estados Unidos”.

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