Bloqueo y petróleo, por Gerardo Lucas

Bloqueo y petróleo, por Gerardo Lucas

 

El bloqueo naval norteamericano sobre Venezuela ya parece un acto o una telenovela que reta a la imaginación, se nos ocurre ensayar con algunas de las posibles explicaciones que sobre esta trama que se han asomado.





La más recurrida e inverosímil es la del combate contra el flujo de narcóticos proveniente de América Latina que entran a estados Unidos, ya que es por todos aceptado que Venezuela es un actor menor que no llega a participar con el 10% del tráfico global, particularmente, porque el país apenas si tiene un insignificante tráfico comercial aéreo u marítimo con la potencia de norte.

La segunda hipótesis, es lograr un cambio de régimen con la finalidad de avanzar con la democracia en la región. Esta hipótesis choca con el primer axioma de la diplomacia internacional y es que los países no tienen amigos, tienen intereses. Por lo demás, Estados Unidos se siente muy cómodo con regímenes dictatoriales, ejemplo Egipto, u otros reinados y múltiples variaciones dictatoriales, como para que la nuestra sea un particular estorbo que requiere remoción, aún más, cuando hemos visto negociaciones, la de los narcos sobrinos, aparentemente satisfactorias para las partes.

La tercera, la más plausible, el petróleo. El presidente Trump desde su campaña electoral se ha proclamado el campeón de la industria petrolera. Entre sus primeras medidas, todas anti conservacionistas, les abrió a las petroleras la vía para continuar con la explotación petrolera de Alaska, y a los pozos aguas afuera en California, Luisiana y la Florida. Pero como el hombre es la encarnación de la contradicción, por otra parte, ejerce presión sobre los países petroleros del Medio Oriente para mantener precios bajos del petróleo, asunto que afecta negativamente los ingresos de las petroleras Esta medida la toma Trump porque la necesita para palear la inflación interna norteamericana potenciada por las alzas tarifarias proteccionistas que impuso a sus socios comerciales.

Esta hipótesis, la cuarta, está respaldada por el llamado que hizo Trump para reinstalar la Doctrina Monroe, de la época de Teddy Roosevelt, que se asienta en el postulado de la América para los americanos, léase USA, no para europeos, chinos u otros. Recientemente, como ejemplo, cuando Estados Unidos le concedió licencia a Trinidad para trabajar en aguas territoriales venezolanas, en Campo Dragon, reservas de gas mar afuera, entre las exigencias que impuso estaba la de contratar empresas norteamericanas.

Y finalmente, en un momento de ocaso petrolero mundial (tema que trataremos en nuestra próxima columna) la explotación de petróleo venezolano es más fácil y rentable que la del mar afuera o la de Alaska y, esta opción sí que es de interés para las empresas norteamericanas con visión de futuro.

Con estas disgregaciones no pretendemos dárnosla de sabios y pontificar sobre lo que no sabemos, o entrar en las mentes de Trump y Marco Rubio, solo tratar de arrojar alguna luz sobre un hecho político-militar tan inexplicable.