
El juicio contra Paul Caneiro, acusado de asesinar a su hermano Keith Caneiro y a la familia de este en un caso de homicidio familiar en Nueva Jersey, comenzó esta semana en el condado de Monmouth. La causa incluye cargos por homicidio, incendio provocado y robo. Caneiro, de 59 años, podría recibir prisión perpetua sin acceso a libertad condicional solo por el cargo de asesinato si fuera declarado culpable.
Por Infobae
El caso y los cargos contra Paul Caneiro
La selección del jurado marcó el inicio de un proceso judicial que se prevé extenso, donde Paul Caneiro enfrenta más de una docena de cargos, incluyendo homicidio, incendio provocado agravado y robo. El acusado habría intentado crear una “ilusión” para que pareciera que toda la familia Caneiro era objetivo de amenazas, quemando la casa de su hermano Keith después de los homicidios, según explicó el exfiscal del condado de Monmouth, Christopher J. Gramiccioni.

Caneiro ha mantenido su inocencia. Su equipo legal subrayó que lleva más de siete años esperando “un juicio completo y justo en el que se escuche y evalúe la evidencia en los tribunales”. Destacan su gratitud por el apoyo constante de familiares y amigos.
Descripción de los hechos del 20 de noviembre de 2018
Los hechos comenzaron el 20 de noviembre de 2018 poco después de las cinco de la mañana, cuando se reportó un incendio en la casa de Paul Caneiro en Ocean Township. Los bomberos encontraron un bidón de gasolina y un guante calcinado. La familia de Paul salió ilesa y buscó refugio en un vehículo cercano.
Siete horas después, se declaró otro incendio en la vivienda de Keith Caneiro en Colts Neck. Allí, los agentes hallaron a Keith muerto en su jardín, con un disparo en la espalda y cuatro en la cabeza. Dentro de la casa, Jesse Caneiro, de once años, y Sophia Caneiro, de ocho, presentaban múltiples lesiones por arma blanca y signos de inhalación de humo, según las autopsias. Jennifer Caneiro, esposa de Keith, fue localizada en las escaleras con una herida de bala en la cabeza y heridas de arma blanca en el torso. Los forenses destacaron la extrema brutalidad del escenario.
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