El venezolano que dibujó a Maduro en el tribunal de Nueva York: "Miraba a todos los que estábamos allí"

El venezolano que dibujó a Maduro en el tribunal de Nueva York: "Miraba a todos los que estábamos allí"

Jorge Torrealba en Nueva York, este lunes. Klaus Galiano

 

En el cuaderno de tapa negra y hojas blancas, hay un dibujo de una sala de juzgados con cortinas a colores; el esbozo de un señor de avanzada edad, calvo y con lentes; el perfil de un rostro alargado y bigote negro, y la silueta de una mujer de cabello claro. Por muy exagerado que sea el trazo del caricaturista, nadie duda de que se trata del juez nonagenario Alvin Hellerstein, de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, todos al interior del tribunal de distrito sur de Manhattan.

Por El País





Al artista plástico e ilustrador, Jorge “El Niño” Torrealba, no le tocó nunca ver a Maduro mientras vivió en Venezuela, pero lo tuvo a pocos pasos ahora que es un exiliado en Nueva York. “Uno de mis sueños siempre fue hacer caricaturas de juicios, pero jamás pensé que iba a estar, frente a frente, a la persona que nos ha hecho tanto daño a los venezolanos por tantos años”, asegura Torrealba.

Supo hace tres días, como casi todo el mundo, que el lunes 5 de enero iba a tener lugar la audiencia en el edificio Daniel Patrick Moynihan, una imponente construcción estilo neoclásico, a donde los curiosos no vieron entrar a Maduro, ni del que tampoco lo vieron salir, pero donde estuvo el líder chavista desde temprano. Lo sacaron de la prisión de Brooklyn escoltado por agentes federales y lo condujeron junto a Flores, esposados, hasta las manos de la justicia estadounidense.

Nicolás Maduro en uno de los dibujos de Torrealba. Klaus Galiano

 

Torrealba se convirtió en la sensación entre los venezolanos congregados con banderas y pancartas en la calle Mulberry, sobre la que soplaba un frío escandaloso. La gente le dice “gracias”, “que Dios te bendiga”, le recuerda que es “un grande” y que va a “llegar muy lejos”. Es el único que ha salido con noticias de primera mano desde dentro del tribunal, donde estaban procesando por los delitos de narcotráfico a la persona que por más de una década ha estado al frente de su país.

Están felices. Piensan que es el final de algo, o el inicio, que podrían estarse mudando a casa en poco tiempo, regresando al lugar de donde salieron. Hay a quien le atrae la idea. Otros dicen que ya nunca se irían.

Torrealba lleva el pelo al nivel del mentón, es un tipo simpático, de 35 años. Desde que tenía seis o siete, comenzó a esbozar en las paredes de la casa los primeros rostros, los de sus amigos del aula o la familia. Les exageraba los rasgos, los distorsionaba incluso, sujetaba el lápiz como no lo hacía el resto. Salió de Venezuela en 2016, llegó a Florida, luego se asentó en Nueva York. Se gana la vida como lo que es, un artista. Pinta, ilustra, pone atención en el rostro de la gente, y los dibuja como si en realidad les estuviera retratando el alma.

El juicio a Nicolás Maduro. Klaus Galiano

 

De eso vive y paga la renta de su apartamento de West New York, del que salió temprano este lunes, se trasladó al bajo Manhattan, y se presentó ante los guardias que custodiaban el tribunal. “Les dije que era artista, les mostré todos mis materiales y me dejaron pasar”. Parecía un poco más complicado poder acceder a la sala donde iban a juzgar al recién capturado mandatario venezolano, pero resultó algo sencillo. Eran cerca de las ocho de la mañana y dentro del lugar había estudiantes de la carrera de Derecho, algunos periodistas y gente interesada por ver, en persona, el momento de la aparición del venezolano al que los agentes secretos de Estados Unidos sacaron por la fuerza de su cama, subieron a un helicóptero, trasladaron al buque de guerra USS Iwo Jima, lo llevaron a Guantánamo, y finalmente lo encarcelaron en una de las prisiones más temidas de Nueva York.

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