Julio Castellanos: ¿Una transición con o sin destino? - LaPatilla.com

Julio Castellanos: ¿Una transición con o sin destino?

No es la primera vez que una dictadura sobrevive a los dictadores en Venezuela, por ejemplo, Cipriano Castro fue defenestrado por su “compadre”, Juan Vicente Gómez, y a la muerte de este, dos décadas después, no hubo elecciones libres y justas, no hubo voto universal secreto y directo, no señor, primero Eleazar López Contreras, el Ministro de Guerra y Marina, se convirtió por pura voluntad propia en presidente y, luego, ungido por el Congreso gomecista, Isaías Medina Angarita sería designado presidente y se quitaría el uniforme militar como demostración de civilismo pero obcecadamente se negó a celebrar elecciones bajo la creencia de que para ser presidente de Venezuela se debía ser, obligatoriamente, “militar y andino”. El postgomecismo permaneció en el poder desde 1936 hasta 1945 y no se fue, “los fueron”, mediante la Revolución de Octubre. Solo así el pueblo de Venezuela pudo elegir por voto universal, secreto y directo al presidente de la República.

Hoy, con una intervención militar extranjera cuya evaluación jurídica es compleja y amerita profunda evaluación a la luz de Derecho Internacional, se instala un gobierno “interino” cuya declaración oficial inicial es la promesa, en voz de Delcy Rodríguez, de efectuar “la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”. Esa amable invitación se le está haciendo al gobierno extranjero que se llevó, en un acto que cualquier otro país consideraría causa de guerra, al que fuera desde 2013 el “Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas”. 





Ahora bien, si ese renovado espíritu de concertación y diálogo de la dictadura es real y serio no solo debería ser para con el gobierno de Estados Unidos, también debería abrirse a negociaciones con la Unidad Democrática y el presidente electo por voto popular en 2024: Edmundo González Urrutia. ¿A razón de qué Delcy Rodríguez debería actuar así? No por afecto o moralidad, sino porque los hechos confirman que la soberanía nacional solo puede defenderse si la presidencia es ejercida por quien goza del respaldo popular. Cuando no es así, cualquier potencia extranjera puede deponer a los usurpadores con recursos mínimos. En ese escenario, ni las milicias, ni el apoyo ruso o chino, ni la “heroica resistencia” sirven de nada si las instituciones carecen de la base social que las sostengan.

Es totalmente entendible el miedo entre los voceros del gobierno de facto, pero los venezolanos no tienen espíritu vengativo. De hecho, nuestra propia Constitución prohíbe la extradición de venezolanos, es decir, de haber delitos que juzgar, son los tribunales venezolanos y en Venezuela donde estos se deben ventilar y dirimir. La misma Constitución y nuestras leyes establecen mecanismos para permitir amnistías, indultos y el sobreseimiento de causas. No hay motivos para el miedo si se respeta la ley. Lógicamente, el primer paso debe ser la liberación de todos los presos políticos, el regreso seguro de los exiliados y el fin de la censura. Esas medidas serían la señal definitiva para saber si esta transición incluye a los ciudadanos o si solo beneficia a los intereses petroleros de los Estados Unidos.

 

Julio Castellanos / [email protected] / @rockypolitica