
Nicolás Maduro y Cilia Flores solicitaron formalmente al juez Alvin Hellerstein el derecho a recibir asistencia consular de representantes de Venezuela.
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Durante la audiencia, la Fiscalía Federal admitió formalmente ante el tribunal que los acusados poseen el derecho a la notificación consular. No obstante, el fiscal hizo la salvedad en el registro de que dicho procedimiento «no es obligatorio» de oficio.
Tras la acotación fiscal, el juez Hellerstein se dirigió directamente a Maduro para verificar que comprendiera el alcance de esta garantía. «¿Entiende usted, señor Maduro?», interrogó el magistrado.
El expresidente respondió afirmativamente y procedió a activar el derecho de inmediato ante la corte. «Sí, nos gustaría tener una visita consular», declaró Maduro, solicitando el contacto con la representación diplomática venezolana.
Flores se adhirió inmediatamente a la petición de su esposo. Interviniendo para que constara en actas, la ex primera dama ratificó su voluntad de recibir asistencia del Estado venezolano. «Me gustaría esa visita consular», afirmó.
La solicitud invoca las garantías establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. Los acusados buscan establecer contacto directo con funcionarios diplomáticos designados por el «gobierno» que actualmente encabeza Delcy Rodríguez desde Caracas.
Esta medida plantea un conflicto jurídico y diplomático inmediato para el tribunal. Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas formales con la administración chavista y desconoce la legitimidad del Ejecutivo al que los detenidos apelan para su asistencia.
